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2025.59 Cannabis y uso responsable.

  • Foto del escritor: Kalyna Rein
    Kalyna Rein
  • hace 7 días
  • 5 Min. de lectura
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Por Kalyna Rein — Escuela Satori

Libro: Salud Mágica 03. 20251225

SM03-Blog 59.


Cannabis y uso responsable.


Guía Consciente para

Terapeutas, Reikistas y Buscadores del Bienestar.


Introducción.

El aceite de cannabis es hoy uno de los remedios naturales más populares del mundo. Se habla de él en redes, en ferias, en sesiones terapéuticas. Lo usan madres, abuelas, médicos, chamanes, terapeutas y buscadores espirituales.

Pero… ¿de qué aceite estamos hablando exactamente?


Porque la verdad es que no hay uno, sino varios. Y no todos son lo mismo.

Lo que para unos es una esencia sutil, para otros es un fármaco;

lo que un terapeuta usa para ungir, otro lo prescribe como dosis.


Esta publicación nace para despejar la confusión. No es una receta, ni una denuncia, ni una opinión. Es un mapa honesto y accesible, creado desde la práctica espiritual y la escucha terapéutica.


Aquí vas a encontrar:

  • Qué tipos de preparados existen y cómo se diferencian

  • Cómo orientar un uso sano, sin caer en dependencia

  • Cómo detectar cuando algo que parece “natural” está mal encarado

  • Y cómo integrar el cannabis en contextos rituales y sanadores, sin perder el sentido


¿Qué estamos llamando "aceite de cannabis"?

Lo primero que hay que entender es esto:

no todo lo que se llama “aceite de cannabis” lo es realmente. 

Y no es una cuestión de legalidad, sino de química y uso.


Hay tres grandes categorías que se confunden con facilidad:

1. Aceite esencial de cannabis (el verdadero, raro y sutil)

  • ¿Qué es? Un aceite esencial terpénico, compuesto solo por los aromas volátiles de la planta.

  • ¿Cómo se obtiene? Mediante destilación por arrastre de vapor, como se hace con lavanda o eucalipto.

  • ¿Qué contiene? Aromas. No tiene cannabinoides como THC o CBD. No es psicoactivo ni medicinal en el sentido farmacológico.

  • ¿Para qué sirve? Aromaterapia, perfumería ritual, apertura sensorial sutil. Es extremadamente concentrado en aroma, pero muy tenue en efecto corporal.

  • ¿Por qué casi nadie lo hace en casa? Porque se necesita una destiladora y kilos de planta para obtener unas gotas.


2. Aceite infusionado (el más común y versátil)

  • ¿Qué es? Una preparación casera o artesanal, donde la planta seca se infusiona en un aceite portador (como oliva o coco) a fuego bajo.

  • ¿Qué contiene? Una mezcla natural de cannabinoides, clorofila, ceras, aroma. Todo lo que se disuelve en grasa.

  • ¿Para qué se usa? Alivio corporal, relajación muscular, inflamación, dolores leves, ansiedad somática.

  • ¿Qué lo hace especial? Es el punto medio ideal entre lo espiritual, lo herbolario y lo terapéutico. No es un fármaco, pero sí puede ayudar.

  • ¿Qué no es? No es aceite esencial. Y tampoco es extracto concentrado.


3. Extracto concentrado (el que genera confusión)

  • ¿Qué es? Un concentrado muy potente de la resina de cannabis, hecho con solventes (alcohol, butano, etc.) y luego diluido o evaporado.

  • ¿Qué contiene? Altas dosis de cannabinoides activos. Tiene efecto farmacológico real. Puede sedar, anestesiar, alterar el ánimo.

  • ¿Para qué se usa? Casos clínicos: dolor crónico, cáncer, espasticidad neurológica, insomnio grave.

  • ¿Qué riesgo tiene? Si se usa sin diagnóstico o seguimiento, puede generar dependencia psicológica, embotamiento emocional o incluso crisis en personas vulnerables.

  • ¿Y es ilegal? No siempre. Depende del país y de si está regulado. Pero aunque sea legal, no es leve.


Entonces… ¿cuál es el problema?

El problema está en llamar a todo esto “aceite de cannabis”. Porque al no saber qué se usa, la gente no puede decidir bien.

Es como si a un té suave, a un perfume, y a una droga potente se les diera el mismo nombre. Confunde el cuerpo, confunde al terapeuta, y rompe los marcos de trabajo energético y espiritual.

Por eso: nombrar con claridad no es un tecnicismo, es una forma de cuidar.


¿Qué tipo de preparación conviene para un uso consciente, corporal y ritual?

Aquí viene la parte más útil para terapeutas, reikistas y acompañantes:

Para aliviar dolores, relajar músculos y acompañar procesos corporales o emocionales leves, sin caer en dependencia ni desorden:

🔸 Lo mejor es un aceite infusionado o ungüento artesanal.

🔸 Baja a moderada potencia.

🔸 Vía tópica (masaje, aplicación local)

🔸 Intención clara, uso consciente.


Este tipo de preparación no “impone” un estado. Acompaña.

No bloquea la conciencia. La relaja.

No anestesia. Contiene.


¿Cómo saber si alguien lo está usando bien o no?

Aquí no hace falta ser experto. Basta con escuchar.

Si una persona dice cosas como:

“Lo uso cuando tengo tensión muscular” “Me ayuda a relajarme antes de dormir” “Si no lo uso, igual estoy bien”

Entonces: el uso es coadyuvante, sano, maduro.


Pero si empieza a decir:

“Lo necesito para estar tranquilo” “Sin eso no puedo dormir” “Lo tomo todos los días porque si no no aguanto”

Entonces: hay una señal de alerta. No necesariamente hay adicción química, pero sí puede haber dependencia emocional.


¿Y si la persona ya está usando extractos potentes?

Tu rol no es juzgar, sino ayudar a discernir.

🔹 Si hay diagnóstico clínico real (cáncer, dolor crónico, insomnio grave) → puede tener sentido.

🔹 Si no hay patología severa, pero lo usa a diario como regulador emocional → conviene frenar, revisar, reformular


Una pregunta muy poderosa para detectar esto es:

“Si dejaras de usarlo una semana, ¿qué empeoraría más: tu cuerpo o tu ánimo?”

Si responde: “el cuerpo” → uso razonable.

Si responde: “el ánimo / la ansiedad / el humor” → revisar urgentemente.


¿Qué riesgos reales existen, incluso con preparados suaves?

Aunque el aceite infusionado sea suave, no es inocuo si se usa mal.

Los síntomas de riesgo no son físicos, sino relacionales:

  • Deseo de usarlo sin motivo claro

  • Uso repetido “por si acaso”

  • Irritación si se interrumpe

  • Sensación de “necesitarlo para estar bien”


Eso no es enfermedad, es una forma de evasión.

Y es muy común en un mundo que no permite descansar ni sentir.

Pero no todo es peligro:

✅ Si hay pausas.

✅ Si no hay urgencia.

✅ Si el cuerpo responde sin dependencia, entonces el uso es maduro y puede ser profundamente útil.


¿Cómo integrar el uso en un marco ritual sano?

Aquí está la clave para terapeutas y guías.

No es el producto lo que hace ritual un acto.

Es la intención, el marco, la presencia.


Un uso ritual se compone de:

  1. Intención clara: “acompañar el cuerpo a soltar”, “abrir espacio de descanso”

  2. Aplicación consciente: sin prisa, con respiración, con atención

  3. Escucha corporal: ¿qué cambia? ¿qué relaja? ¿qué permanece?

  4. Cierre explícito: “ahora el cuerpo continúa solo su camino”

El cierre es lo que evita la dependencia.

El ritual no “invoca” al cannabis como si tuviera poder.

Le devuelve al cuerpo el protagonismo.


El rol del terapeuta: no es prohibir, es poner marco.

Como reikista, terapeuta o acompañante, no necesitas decirle a nadie “eso está mal”.

Lo que puedes ofrecer es criterio, pausa y discernimiento.

Frases que ayudan:

  • “No es que esté mal, pero conviene darle marco”

  • “Probemos pausas, a ver cómo responde el cuerpo”

  • “Esto puede acompañar, pero no debería sostener todo”

  • “El alivio no siempre es sanación. ¿Qué hay debajo del síntoma?”

Tu rol es como el de un farol en la niebla:

no señala el camino exacto, pero permite ver con claridad.


Conclusión.

El cannabis no es el problema. El problema es la confusión de planos.

Confundir aroma con fármaco. Ritual con terapia. Alivio con transformación.

Cuando el uso es:

  • ocasional

  • con pausa

  • con intención

  • con marco

  • con escucha


Entonces no anestesia. Guía.

No tapa. Acompaña.

No somete. Abre.

Y ese es el único tipo de medicina que merece llamarse adecuada.



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Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.

Por una espiritualidad consciente y responsable.

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