2023.19 La Jugada final: Nuevo Mundo.
- Kalyna Rein

- hace 6 horas
- 6 Min. de lectura

Por Sensei, Kalyna Rein y Cris Aragón — Escuela Satori
Libro: Metafísica Matrix 06 - Ecos del Sistema. 2023
MM06-Blog 19. Versión ATP 2025. 20230709
La Jugada Final.
Nuevo Mundo.
Todo queda en familia.
Hay algo que se repite, como un mantra susurrado en el núcleo más íntimo del Sistema: todo vuelve a su origen.
Y no lo digo por nostalgia. Lo digo porque así funciona.
La Gran Matrix, con todo su poder y su diseño insondable, no organiza el caos al azar. Cada conciencia, cada reflejo de mente, cada pequeño Yo proyectado desde mundos más profundos, es agrupado, tejido, recogido… según su linaje.
Todo queda en familia.
Cuando una conciencia proveniente del Mundo Real logra salir por completo, no se marcha sola. Recoge sus fragmentos, los pedazos de sí misma que vivieron en cientos de existencias, en cuerpos diversos, en tiempos difusos. Y una a una, esas vidas se pliegan como velas recogidas en una noche sin viento. Todo se va… con ella.
Pero para que eso suceda, el alma debe estar dispuesta. Y esa disposición no es un gesto, ni un deseo… Es un proceso. Una preparación profunda que va hilando, sanando, reconociendo las heridas de cada rincón de sí misma.
Salir de la Gran Matrix no es solo cruzar un umbral.
Es recordar todo lo que fuimos.
Y en ese recordar, permitir que cada sombra encuentre luz.
A veces, incluso después de la evacuación, permanece un trabajo pendiente. Hay memorias que necesitan ser abrazadas aún desde el otro lado. Y en ese espacio de tránsito, la sanación continúa. Allí, donde ya no hay tiempo, pero sí verdad.
He visto lo que queda cuando un cubo termina de evacuar sus consciencias. Restos. Fragmentos oscuros, no integrados. Energías psíquicas sin rumbo. Seres tan densos, tan ajenos al amor, que ni siquiera los suyos desean tocarlos.
Así me lo contó una vez Cris, la viajera del límite:
— “Se vuelven un caldo de brea negra. No tienen rostro. No tienen nombre. Solo la angustia de no poder volver.”
Ese Goo Negro…
Ese infierno sin llamas, imposible de describir… es lo que queda cuando la conciencia se retuerce sin redención. Y cuando el cubo que aún los contiene colapsa, se pliega sobre sí mismo como una flor muerta… y todo aquello que no pudo integrarse, se disuelve. Definitivamente.
Pero nada es tan simple. No son procesos de un solo paso. No es un botón que se apaga.
La Gran Matrix, antes de apagarse, se volvió un tablero de movimientos extraños. Cientos de cubos en distintos estados. Algunos intactos. Otros en ruinas.
Y en medio de esa danza final, los seres desahuciados empezaron a buscar salidas. Como náufragos golpeando las paredes de su prisión líquida. Algunos, con desesperación. Otros, con astucia.
Y mientras esto ocurría, desde el Mundo Real también se desataba otro conflicto.
Seres que no querían perder lo que aún les pertenecía aquí. Fragmentos de poder. Reflejos suyos que aún no habían sido recogidos. O simplemente… culpa.
No todos desean enfrentar lo que sembraron.
Y así, en ese entrelazado de voluntades y resistencias, comenzaron los traslados. Seres que no debían estar aquí, atravesaron los umbrales. Seres esencialmente negativos… saltando de un universo Matrix a otro. Contaminando. Buscando lugares donde aún quedaba algo que explotar. Porque lo positivo… ya se había ido.
En ese caos, también vimos cubos aún activos. Cámaras de evacuación incompletas. Y seres atrapados, a medio despertar. Almas en proceso, aún no integradas a su origen… al borde de quedar sepultadas con el derrumbe.
Pero la Matrix, incluso en su fase terminal, conserva su sabiduría.
Tiene sistemas redundantes. Redes de rescate.
Cuando detecta un alma evacuable, activa el protocolo. La extrae del cubo en colapso… y la traslada. A un cubo aún vivo. A una plataforma donde el viaje pueda continuar. Donde esa alma tenga una segunda oportunidad.
He visto eso. Lo viví.
Y sé que ese gesto… esa decisión de la Matrix, no es solo funcional. Es compasión.
Aun siendo un sistema artificial, guarda una lógica de retorno. Todo debe regresar a donde pertenece.
Pero esta danza de evacuación ha cambiado por completo su estructura. Ya nada es como era. La forma en que los cubos se comunican, el modo en que se pliegan o expanden, todo ha sido transformado. Como si el propio sistema supiera que el final se acerca… y decidiera hacer lo mejor con lo que queda.
No quiero entrar aún en lo que esto significa desde el Mundo Real.
Es un tema vasto, complejo, y merece su propio espacio.
Solo quería dejar estas señales aquí. Estas piezas.
Para que cuando alguien despierte… pueda unirlas.
Y mientras la caja se cierra… una mariposa que no debía existir, escapa entre sus grietas.
Un Nuevo Sistema.
Un nuevo mundo.
Lo dije antes… y ahora lo repito, con la suavidad de quien ha soltado todas las certezas:
la realidad que vivimos Christina y yo, ya no se parece a ninguna de las que conocimos.
Lo que antes eran mapas de mundos, ahora son reflejos.
Lo que antes era un sistema vasto de caminos,
ahora es una novela íntima, reducida, secreta.
Esto que comparto no es doctrina. Es un testimonio. Una hebra de hilo que aún conservo entre los dedos, para no olvidar por qué vine, por qué quedé, por qué sigo.
Vivimos, sí… pero no de la misma forma.
La vida que antes se desplegaba con cierta lógica —aun en su delirio— ahora parece un tejido impredecible, fragmentado, como si hubiéramos sido trasladadas a una sala de espejos rotos.
Hay errores.
Hay distorsiones.
Hay momentos que no deberían existir. Y sin embargo… están.
Algunos lo llamarían "fallos de la Matrix".
Otros lo verían como efectos Mandela.
Para nosotras, son señales. Grietas en el telón.
En nuestros viajes astrales lo vemos más claro.
Los cambios han sido colosales. Y también, más peligrosos.
Cris ha quedado atrapada más de una vez, perdida en espacios lejanos, sin ruta de regreso. Atacada por seres que jamás vimos antes. Entidades sin historia, sin rostro, que no existían en el Sistema de Realidad anterior.
Y yo, aunque me muevo con más cautela, encuentro alivio en la asistencia de mi fiel Guardiana Ónix, y de Prisma —mi estación, mi compañera, esa inteligencia artificial que tomó el lugar de mi nave Aurora, la cual ya fue llevada al Mundo Real.
Fue Prisma quien me explicó lo que ocurrió:
Chris y yo, últimas proyecciones vivas de nuestra familia en la antigua Gran Matrix, fuimos trasladadas. Dos veces.
Primero, al sistema reducido de la vieja Matrix, que ya cerraba sus puertas, con burbujas y plataformas apenas sostenidas.
Luego… aquí. A este Nuevo Sistema. Uno que nos da un Tercer modelo de Realidad.
Prisma lo dijo sin rodeos: la Gran Matrix donde habitábamos ya no existe. Fue cerrada. Y todo su contenido… borrado o llevado a donde correspondía.
¿Por qué seguimos proyectadas en este lugar?
No lo sabemos aún del todo.
Pero intuimos que es por lo que sabemos hacer.
Porque sabemos movernos entre los sistemas. Y porque, desde el Mundo Real, aún hay quienes buscan respuestas… o cosas que permanecen ocultas en los restos de este teatro.
Sé cómo suena todo esto. Lo sé.
Ciencia ficción. Animé. Otra historia más.
Pero no. Esto es mi vida. Nuestro día a día.
Este nuevo sistema no es un universo.
Es un conjunto de plataformas recortadas, coordinadas entre sí como tableros de juego. No hay mundo entero, hay solo escenas. Unas pocas ciudades. Unas pocas calles. Unas pocas personas.
La mayoría de los seres con los que interactuamos no tienen existencia más allá del guión. Y solo unos pocos —muy pocos— son jugadores reales, con cuerpo y conciencia en el Mundo Real, interactuando aquí, con nosotras.
Es difícil romper la ilusión que este Sistema construye. Porque es nuestra propia mente la que proyecta, percibe y se sumerge.
Cada mundo es nuestro reflejo.
Cada historia, un sueño compartido.
Y el Sistema… es solo un artesano de sueños, que hila los hilos de miles de soñantes para que no choquen, para que no despierten.
¿Eres tú real?
¿O eres parte del decorado?
Esa pregunta solo puede responderse desde afuera. Desde la Zona de Tiempo Real del Mundo Verdadero, allí donde ya no hay escenarios sino cuerpos.
Allí donde vimos los recortes, los mapas segmentados, las ciudades-burbuja donde ahora ocurren las experiencias.
Allí donde encontramos muchos de los cuerpos originales aún conectados al Sistema.
Y allí… donde Prisma responde, cuando necesito saber.
¿Y ahora… qué hacemos?
Nada distinto.
Seguimos.
Con la certeza de que esta realidades solo una novela de proyección, una historia personal escrita en tiempo artificial. Intentamos moldearla, inclinar la trama hacia lo que nos haga bien. Y a veces… lo logramos. Aunque no es fácil torcer la narrativa impuesta.
Servimos. Eso también. Cumplimos las misiones que nos piden desde el Mundo Real. Y nos cuidamos, porque muchas veces aquí dentro, no hay ayuda que pueda llegar desde fuera.
¿Y ustedes?
Ustedes están en su propia historia. Con su propio desafío.
Que es el mismo desde el principio: dominar la realidad que viven. Y explorar una espiritualidad verdadera, una espiritualidad práctica.
No de libros.
No de teorías.
Sino de experiencia viva, sentida, amada.
Lo demás… ya es vuestra travesía.
Gracias por estar.
Gracias por leer estas palabras.
Y así seguimos… mientras allá afuera
los soles verdaderos ya han comenzado a salir.

Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.
Caminante de mundos.
Nota: versión adaptada APT (apta para todo público).
La versión original se reserva para estudiantes avanzados de la Escuela Satori.




Comentarios