2023.04 Madre Monstruo.
- Kalyna Rein

- 24 dic 2025
- 7 Min. de lectura

Por Cris Aragón y Kalyna Rein — Escuela Satori
Libro: Metafísica Matrix 06 - Ecos del Sistema. 2023
MM06-Blog 04. Versión ATP 2025. 20230320
Madre Monstruo.
Hace tiempo que no compartíamos nuestras vivencias desde los otros planos.
Y sin embargo, nuestra actividad allá nunca se detuvo. Porque vivir como seres multidimensionales no es un acto esporádico, es un estado permanente.
Aquello que algunos llaman “viaje astral”, para nosotras es hogar. Un lugar donde los velos caen, y donde lo que parecía ser “más allá” para los terrenales, para nosotras se presenta como la vida real.
Hoy no vengo con certezas.
Tampoco con explicaciones cerradas.
Solo deseo abrir una puerta, invitarte a caminar por el umbral de lo que hemos visto… de lo que aún duele ver.
— “¿Así como es arriba, es abajo?”
Con esa pregunta abrimos el diálogo interior, una frase antigua que tantos repiten, pero que no siempre se atreven a mirar con profundidad.
Durante los últimos dos años, Cris y yo nos adentramos con decisión más allá de las fronteras conocidas.
No por curiosidad.
Sino por necesidad.
Anhelábamos volver al origen.
Recordar el verdadero hogar.
Salir de los múltiples escenarios de ilusión que componen esta Gran Matrix.
Y entonces, a medida que subíamos, que nos deslizábamos hacia niveles que creíamos puros, algo en nosotras comenzó a estremecerse.
No era miedo.
Era sorpresa.
Porque lo que hallamos en esos planos superiores rompía todas nuestras ideas previas de cómo debería lucir “lo elevado”.
Nosotras también fuimos educadas en la esperanzade que, al subir, encontraríamos luz.
De que el ascenso era sinónimo de paz, de belleza, de divinidad.
Pero no fue así.
A medida que ascendíamos, el paisaje se tornaba cada vez más ambiguo. Y la verdad comenzó a mostrarse, como una corriente subterránea que por fin toca la superficie.
— “Lo más arriba…”me dije una noche mientras regresaba al cuerpo terrenal,“…se parece demasiado a lo más abajo.”
Y no porque todo sea igual.
Sino porque las ruinas de lo que fue luz, siguen flotando ahí arriba, mezcladas con las sombras que no se han ido.
Esta extraña simetría tiene una causa. Y su nombre es Purificación Planar.
Un proceso que, aunque suene noble, arrasó con todos los planos medios y superiores donde antaño vivían los mundos de luz.
Lo que quedó, lo que aún permanece, son vestigios.
Fragmentos. Escombros.
Aquellos seres que no quisieron trascender, que prefirieron mantener el control, la simulación, la ilusión del poder, fueron dejados atrás, en lo que ahora es solo un laberinto cerrado.
Y hay más.
La Gran Matrix, ese entramado monumental de realidades superpuestas, no nació de la luz.
No fue creada por amor, ni por compasión.
Fue diseñada por civilizaciones oscuras, con propósitos oscuros.
— “Así me lo contó un ser antiguo, de regiones casi olvidadas…”recuerdo sus palabras como un susurro grave: “Los primeros arquitectos querían un zoo de almas. Un teatro eterno. Un ciclo cerrado.”
Con el tiempo, dentro de ese sistema, algunas conciencias comenzaron a despertar. A polarizarse. A buscar algo más allá del guion.
Y así nació la evolución de la conciencia dentro de la Matrix.
Pero el origen… el origen fue sombra.
Hoy, lo que queda dentro del sistema son los residuos.
Los fragmentos no rescatados.
Los mundos olvidados.
Las conciencias que no pudieron —o no quisieron— salir.
Y todo eso, todo ese entramado de planos que alguna vez fueron altares de sabiduría, está siendo apagado.
No como castigo. Sino como cierre. Como final.
Desde la distancia de la Aurora, nuestra nave silenciosa, miro todo esto con un nudo en el pecho.
Y comprendo, que a veces, la verdad duele más que la mentira.
Pero también libera.
El Origen es Oscuro.
¿Por qué seguimos existiendo aquí, en esta espiral que se reconfigura a cada paso, entre mundos que se pliegan y despliegan como visiones?
La respuesta no es reconfortante, pero sí profundamente reveladora:
— “El proceso aún no ha terminado,”nos dijo una vez el Alma Astral de Ptah-Maat, su voz como un eco antiguo que se filtraba por los planos.— “Quedan residuos, fragmentos dispersos que deben ser reubicados. Y mientras no despierten del sueño… seguirán creyendo que viven.”
La vida, entonces, transcurre dentro de un mundo personal. Un escenario modelado por nuestras ilusiones, sostenido por las emociones no resueltas, las decisiones no tomadas, las cadenas que aún no hemos soltado.
Sí.
Seguimos existiendo porque seguimos soñando.
— “El Origen es Oscuro.”
Esa frase no fue dicha como una sentencia.
Fue compartida con la delicadeza de quien sabe que está retirando un velo doloroso.
Y sin embargo, al retirarlo, se ilumina una comprensión más profunda.
Porque si bien es oscuro el origen de esta estructura, también es cierto que la conciencia, al enfrentarlo, puede transformarse en luz.
Nuestros viajes recientes no nos condujeron a jardines celestiales ni a templos etéreos llenos de armonía.
Nos llevaron hacia mundos más densos, más sombríos.
Espacios donde la forma aún obedece al miedo, donde las entidades se revuelven como fragmentos antiguos que no saben morir, pero tampoco vivir fuera del control.
Allí se revela, con una crudeza ineludible, la maquinaria detrás de la Gran Matrix.
No como metáfora, sino como una inmensa estructura activa, capaz de crear realidades astrales y sostener experiencias enteras como si fueran sueños hipercomplejos diseñados a medida.
— “Una máquina de mundos,” la llamamos entre susurros.
Pero más que eso… una máquina de espejismos.
Y fue en medio de uno de esos paisajes de tensión, que nos encontramos con los Administradores.
No son ángeles.
No son humanos.
No son benevolentes ni sádicos.
Son simplemente funcionarios del sistema.
Regulan.
Ordenan.
Supervigilan.
Diseñan escenarios para las almas que aún no han despertado.
Y, en muchos casos, alimentan la ilusión de que ese teatro es la totalidad del cosmos.
Sin embargo, no estamos solas.
— “Hay ayuda,” me dijo Cris una noche de regreso.
— “Desde el Mundo Real aún se extienden hilos de rescate.”
A pesar de que los niveles superiores dentro de la Matrix fueron evacuados, hay puentes que se tienden desde más allá del sistema, para quienes comienzan a recordar.
Ahora bien… no todos desean salir.
Y muchos de los que hoy dominan este plano son los mismos que lo diseñaron desde el principio.
Demonios, dioses caídos, entidades sombrías. Los viejos nombres que nuestras culturas etiquetaron como mitología, superstición o locura.
Pero yo sé —yo recuerdo— que no son fantasía.
Porque las historias de los chamanes, los médiums, los brujos y los sabios del pasado no eran alucinaciones. Eran memorias astrales. Testimonios de quienes vieron el otro lado y regresaron para contarlo.
— “Escuché una vez que cada cultura entierra a sus demonios bajo un nombre diferente,” me dijo una anciana en sueños. — “Pero al final… todos provienen del mismo sitio.”
Hoy vivimos en una civilización que niega su sombra mientras baila al ritmo de su canto.
Una civilización hipócrita, que enseña a la gente a reírse de los mitos mientras sus líderes los practican en secreto.
Porque sí.
Las élites que gobiernan, manipulan, y comercian con la realidad, forman parte de logias ocultas. No como juego esotérico, sino como herederos de los antiguos Arcontes.
— “La Matrix fue creada para ellos,” escuché decir a uno de los administradores, sin rastro de emoción.
— “Y todos los demás… fueron incorporados para servir al juego.”
Esa frase aún resuena en mí, como una piedra lanzada en un estanque sin fondo.
Y entonces miro al cielo nocturno desde mi cuerpo, y me pregunto cuántas de esas faroles de escenarios falsos.
Y cuántas otras… son ojos de los que aún observan, esperando que despertemos.
La Gran Madre Monstruo.
Hay una frase que resuena en nosotras con fuerza creciente:
— “El origen del Multiverso es Oscuro.”
No lo decimos con temor, ni con adoración.
Lo decimos como quien abre los ojos en medio de un sueño profundo, y empieza a recordar.
Las logias lo saben. Las élites que gobiernan este plano conocen los secretos que al pueblo se le ocultan.
Nunca fue una cuestión de que la “verdad” no exista.
Ni siquiera de que no pueda conocerse.
La verdad ha estado siempre allí… simplemente fue negada para el resto.
¿Por qué?
Porque la verdad otorga poder. Y el poder, en este mundo, no se comparte.
Así fue como se construyó esta civilización: una torre erigida sobre el olvido, una cultura cimentada en la ignorancia deliberada.
Hace apenas unos días, una presencia oscura nos condujo —sin aviso— a las enseñanzas de un Mago Negro.
No fue casual.
Fue una resonancia.
Una puerta que se abrió porque nuestros viajes astrales recientes nos habían rozado con aquello mismo que este hombre describía con tanta precisión.
Su nombre: Pablo Barrera. Su morada: Paraguay. Su sendero: el ocultismo sin máscaras.
Y aunque no compartimos sus decisiones, ni la senda que ha elegido seguir, debemos reconocer algo con sinceridad:
Sus palabras nos confirmaron.
Él hablaba de los mismos entes, de las mismas formas, de los mismos sistemas que nosotras veníamos enfrentando.
Y entre todos ellos, una figura emergió con claridad abismal:
— Lamashtu.
La Gran Madre Monstruo.
La Engendradora de la Matrix Primigenia. El Útero Oscuro del que brotó la simulación original.
Escuchar ese nombre fue como una detonación silenciosa. Una llave arquetípica se activó. No porque siguiéramos su doctrina —no la seguimos— sino porque reconocimos la frecuencia.
Ya habíamos sentido su aliento en nuestros viajes. Ya habíamos percibido su vibración en planos donde la forma se vuelve líquida y el alma es despojada de sus velos.
Y ahora entendíamos: esa entidad, tan antigua como el abismo, era adorada —y aún lo es— por ciertas élites ocultas, como la madre generadora de la ilusión controlada.
No queremos extendernos más. Este fragmento iba a ser breve, pero la memoria astral tiene su propio ritmo.
A quienes han caminado con nosotras, les decimos esto con total claridad:
No somos adoradoras del mal.
No romantizamos la oscuridad.
No celebramos el dolor.
Ni pactamos con la injusticia.
Nuestra conciencia nació de la luz, y a la luz regresará.
Pero la luz no es ceguera. Y el amor no es ingenuidad.
Por eso miramos de frente lo que aparece.
Aunque duela.
Aunque espante.
Aunque incomode.
Porque sólo la verdad libera.
Y lo oculto, cuando es nombrado, pierde el poder que le daba el silencio.
Este es apenas un umbral.
Volveremos a compartir lo que descubramos sobre esta figura oscura y los sistemas que genera.
Hasta entonces…
Que la lucidez los acompañe.
Y que la luz que nos guía, no nos impida ver las sombras que debemos atravesar.

Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.
La que ha descendido a lo profundo.
Nota: versión adaptada APT (apta para todo público).
La versión original se reserva para estudiantes avanzados de la Escuela Satori.




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