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2022.20 América Latina en llamas.

  • Foto del escritor: Kalyna Rein
    Kalyna Rein
  • 23 dic 2025
  • 4 Min. de lectura
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Por Kalyna Rein — Escuela Satori

Libro: Metafísica Matrix 05 - Egregor. 2022

MM05-Blog 20. Versión ATP 2025.


América Latina en llamas.

Había fuego en el aire. No era un fuego físico, sino un ardor invisible que parecía deslizarse por las calles, en las voces, en las miradas turbias de los hombres. Una especie de fiebre recorría América Latina, encendiendo mechas antiguas, arrastrando promesas, sueños, y también culpas no resueltas.


Yo estaba allí. No como espectadora, sino como parte. Porque nadie puede mantenerse al margen cuando la tierra que habita comienza a temblar en lo profundo, como si los espíritus mismos, milenarios y silenciados, decidieran al fin hablar.


En 2019, Argentina era mi morada, pero mi alma extendía sus brazos a cada rincón de esta herida y poderosa América nuestra. Escuchaba los susurros de quienes me escribían desde Chile, desde México, Colombia, Venezuela, Brasil. Sus palabras eran gritos, eran lágrimas, eran preguntas. Y el dolor, siempre el mismo:

"¿Qué está ocurriendo realmente?"

"¿Cómo salimos de esta tormenta sin nombre?"


Porque cuando la tormenta no tiene rostro, todo se vuelve miedo. Y el miedo es la tinta favorita de quienes quieren escribir el destino de otros.


Fue por eso que decidí escribir estas palabras. No para analizar, ni predecir. Sino para que no estuviéramos tan solos. Para que, al menos, una chispa de entendimiento pudiera encenderse en medio de tanta confusión.


Sé que a muchos no les agrada lo que comparto. No es cómodo mirar el rostro oculto del mundo. Pero la comodidad nunca ha sido mi camino.


Desde hace tiempo he presentido lo que se avecina. Y aunque mi corazón desea la paz, la armonía, el florecimiento de la humanidad… también sabe que hay fuerzas que se oponen, que traman, que construyen en las sombras. Y esas fuerzas no descansan.


Por eso quiero hablar de lo que nadie quiere nombrar. De ese proyecto oscuro, impersonal, llamado “Nuevo Orden Mundial”. Un nombre que parece salido de una novela distópica, y sin embargo… está tan presente como el polvo en el aire.


Recuerdo haber visto, con ojos internos, el "Monumento de Georgia" (USA). Sus piedras susurraban un plan de exterminio sutil:

Reducir la población, unificar el pensamiento, controlar la moneda, encerrar el espíritu humano en una red invisible de obediencia.

No era una profecía. Era una estrategia cuidadosamente trazada. Y América Latina… nuestra América, era parte del tablero.


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El plan era simple y cruel. Reducir nuestros derechos. Romper nuestras economías. Dividirnos. Confundirnos.

Y cuando todo estuviera ardiendo… cuando el dolor, el miedo y la desesperación nos arrodillaran… entonces ofrecerían la “solución”. Un salvavidas envenenado. Una moneda única. Una salvación diseñada para esclavizarnos.


He visto las guerras que no estallaron. He sentido los misiles que no fueron disparados porque algo —o alguien— los desvió. Hay quienes luchan desde planos invisibles para evitar que la historia caiga, una y otra vez, en la misma trampa.


Sin ellos… sin los que han venido de lejos, sin los que despiertan aquí mismo y encienden su luz, sin los que canalizan, bloquean, limpian, quizás ya no estaríamos aquí.

Hay fechas que resonaban como campanas de muerte: 1990, 2001, 2012, 2016, 2018…Fechas en las que algo quiso quebrar el equilibrio. Pero no se le permitió.

Y aún así, siguen.


Los herederos de los imperios caídos siguen.

El plan se reajusta, se disfraza, se posterga, pero no se detiene.


Le pusieron nombre bonito: Agenda 2030.

Un plan para transformar el mundo… pero no en un paraíso, sino en un jardín de metal donde florece la obediencia.

Mientras escribo, sé que en laboratorios secretos se testean nuevas tecnologías de vigilancia, sé que en las escuelas se educa no para el alma, sino para la utilidad. Sé que ya se han construido las ciudades del futuro: Astaná, Neom, Colomé… Ciudades donde nada sobra. Ni siquiera el pensamiento.

Y lo demás… lo demás será dejado al caos.


No quiero que esto se sienta como una condena.

No vine a sembrar miedo.

Vine a recordar que hay otro camino.

Uno que no necesita guerra, ni conflicto, ni bandos.

Uno que no destruye para construir.

Ese otro camino no se grita en las calles. Se susurra en el alma. Es la renuncia silenciosa a alimentar la Matrix.


Porque la Matrix… esa red densa que aprisiona la conciencia… no se alimenta sola. Se nutre de nuestros miedos, de nuestras pasiones violentas, de nuestra necesidad de tener razón.

Y mientras el humano siga eligiendo bandos… religiosos, políticos, ideológicos… la Matrix se ríe. Porque no importa de qué lado estés, si el juego ya fue diseñado para perder.


Mi opinión no ha cambiado:

—“No luches contra la oscuridad. Ilumina.”

Y eso es lo que intento.


Dejar de ser reacción. Y convertirme en presencia.

Renunciar a la lógica del conflicto. Y abrazar la lógica de la verdad.


Porque la verdadera revolución no es gritar en la plaza. Es mirar al espejo y decir:

“No sé quién soy, pero quiero recordar.”


Es soltar las certezas heredadas. Es aceptar que nuestras religiones, nuestras medicinas, nuestras leyes… han sido usadas como disfraces. Disfraces que cubren la ignorancia, el sometimiento, la programación.


Y cuando dejamos de sostener esos disfraces… la Matrix se debilita.

¿Quieres realmente cambiar el mundo?

Entonces cámbiate a ti.

Desarma tus juicios.

Renuncia a tu rabia.

Despierta.

Pero no como acto de superioridad,

sino como acto de humildad.


La puerta está dentro.

Y dentro, la luz.

Una luz que no necesita permiso.


Cuando brillas… cuando dejas de obedecer por costumbre, cuando sientes amor por quienes aún duermen… entonces presionas desde dentro del juego. Y las reglas empiezan a cambiar.


Es así como el futuro se escribe de nuevo.

No con guerras, ni con tratados.

Sino con almas despiertas.


Y si alguna vez sientes que es mucho, que es imposible, que estás solo…

Mira hacia dentro. Allí estoy. Allí estamos.

Todos los que caminamos contigo.

Desde este lado del velo…

...como faroles encendidos en medio de la noche más larga.



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Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.

Camina junto conmigo...


Nota: versión adaptada APT (apta para todo público).

La versión original se reserva para estudiantes avanzados de la Escuela Satori.

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