2022.13 Misterios astrales.
- Kalyna Rein

- 22 dic 2025
- 4 Min. de lectura

Por Kalyna Rein — Escuela Satori
Libro: Metafísica Matrix 05 - Egregor. 2022
MM05-Blog 13. Versión ATP 2025.
Misterios astrales.
Hay días en que no duermo, simplemente me disuelvo…Y al disolverme, me encuentro en medio de conversaciones que no suceden en ninguna parte… pero que arden como si siempre hubieran estado ahí.
Recuerdo aquella noche. La conversación fue larga, como suelen ser las que nacen de almas inquietas, más allá de cuerpos, más allá del mundo visible.
Éramos varios. Nuestras voces flotaban entre planos, tejidas con símbolos y preguntas que se responden con la experiencia encendida.
Las Regiones Astrales.
Yo dije —como quien lo recuerda de otro tiempo— que las regiones astrales no se organizan como los mapas del mundo. No son planetas, ni galaxias. Son zonas. Zonas de realidad.
Imaginé entonces un dibujo antiguo —uno de esos que guardo como señales para cuando la memoria se disuelve— donde cada zona comienza donde la otra termina, pero no como pasos físicos. Son bordes de percepción, puertas de vibración.
David preguntó si yo era de la Séptima Dimensión. Respondí que eso me habían dicho. Nunca las conté. Solo voy y vengo entre ellas.
A veces veo soles, lunas, figuras parecidas al universo físico… Pero cuanto más alto el plano, menos parecido es. No es el cielo… es otra cosa.
Los Soles Habitados.
David me preguntó si los soles están habitados. Y yo le conté que una vez entré al sol de nuestro Sistema… no el físico, claro, sino el que se deja tocar en astral. Adentro… era como un mundo de fuego vivo. Seres de luz… o de fuego… No sabría decir si a nivel físico se encuentra habitado de esta forma, porque mi experiencia es astral.
Un amigo mencionó a Samael Aun Weor, y yo solo asentí:
—“Así parece… pero no son como nosotros”.
Nada que habite en ese resplandor puede ser igual.
Sistemas de Realidad.
Ahora la charla avanza a otros niveles del multiverso. de hecho, les comenté, que la vez que pude salir por fuera de nuestro Sistema de Realidad, o sea, viajé mas allá del Foco 5, pude ver como luce el conjunto de nuestra Multidimensionalidad.
Literalmente luce como un sol dorado. Flotando junto a otras estrellas en un espacio sideral. Lo que se encuentra mas cercano a nuestro multiverso, es otro, de color rojo. El cual es otro multiverso, pero de caracter mas negativo. Es justamente desde ese multiverso vecino, que el nuestro fue contaminado por las razas reptiles, en tiempos remotos.
Ciencia: los ojos vendados.
Hablamos también de la ciencia.
Yo no sé de astronomía, les confesé. Solo sé lo que he visto.
—“¿No te interesa?”, preguntaron.
Claro que sí. Pero es una ciencia limitada, les dije, atada por cadenas invisibles: intereses, dogmas, tecnología pequeña para mundos demasiado grandes.
Pocho dijo que la ciencia era, en parte, una farsa.Y yo no lo discutí.
—“Lamentablemente, miente mucho…”, murmuré.
Es que hay cosas que no pueden medirse ni repetirse, porque son únicas en cada alma.
Y eso la ciencia no lo tolera.
Razas que no son de aquí.
Entonces hablaron de los grises, los reptilianos… de alianzas ocultas, de imperios que se matienen en las sombras, pero que nos gobiernan.
—“El ser astral que usaba aquel cuerpo musculoso…”, conté, “era de raza demonio. Un demonio jefe. Enorme. Reptiliano. Como los dibujos antiguos, pero más densos…”.
Me preguntaron si en astral uno puede tomar la forma que quiera.
Y yo sonreí: —“Sí. Si sabes que puedes, lo haces. Pero si crees que no puedes… entonces no podrás.”
La mente es materia en ese lugar. Pero si tu creencia es una jaula, nunca alzarás vuelo.
Humanos y Dragones.
Este multiverso —agregué— es esencialmente humano.
Humanos en todas partes, con variaciones, con adaptaciones, pero humanos.
La forma reptil, en cambio, no es nativa de este Ser-Uno. Entró desde el otro multiverso. Vino como quien escapa de una noche larga.
Y aquí… se arraigaron. Sin emoción. Sin compasión. Alimentándose de carne y sufrimiento.
Los humanos vibramos en lo opuesto. Pero no todos los reptiles son sombra. Hay excepciones que brillan. Una dragona —una hermana— se unió a mi familia astral. Puede adoptar forma humana si lo desea. Le fue concedido por mis madres.
Luana preguntó cómo se unió. Y yo no supe explicar del todo… Solo que así ocurrió. Como cuando un fuego distinto entra al hogar y no quema. Acaricia.
El don se transmite.
David preguntó: —“¿Las habilidades se imaginan… o se heredan?”
Yo le respondí que se heredan.
De pequeña, por más que lo intenté, no podía cambiar de forma. Hasta que una de mis madres me pasó el don.
A veces las pasé yo también.
No todo es deseo. Hay leyes. Y méritos.
Pero el mérito no es sacrificio. Es apertura, comprensión, confianza.
La mente puede modelar la realidad, pero solo si recuerda cómo se hace.
Karma y Reencarnación.
—“El conocimiento que se lee es uno”, dije.“Pero el que se vive… ese es otro.”
Lo más importante es saber que esto —todo esto, la vida— es un juego. Un juego con trampas, sí…Pero si lo entiendes, puedes elegir a dónde vas cuando el cuerpo se suelta.
Rojo agradeció todo lo que le había pasado.
David reflexionó.
Todos asentíamos con el alma.
—“La humanidad es víctima de un sistema perverso…”, dije entonces. Un ciclo cruel que nos hace víctimas y victimarios, en un vaivén que alimenta la oscuridad.
Y eso… eso tiene que acabar.
Federación e Imperio.
Luana preguntó por la Ley de No Intervención.
Le conté que la Federación la impone para evitar la guerra con el Imperio Reptil.
—“No es que no quieran ayudar…”, dije. “Es que tienen miedo de romper su paz.”
Este plano físico —agregué— es una frontera. Un límite entre dos grandes Seres-Uno: uno de luz, otro enfermo.
Y en esta frontera…nosotros.
Los humanos perdimos muchas veces.
A veces fuimos libres.
A veces esclavos.
Pero la historia no está cerrada.
Porque desde el astral… se presiona el cambio.
Y desde lo físico… somos llamados a actuar.
Sin esperar salvadores.
Sin negar la noche.
Solo encendiendo nuestra llama, una y otra vez, como quien ha decidido —por fin— no olvidar su origen, ni su camino, ni su fuego.
Y así, aquella conversación se disolvió en el aire…
como humo de copal en un templo sin muros.
Nadie colgó. Nadie se despidió.
Simplemente…nos desvanecimos.
Como soles que se sueñan unos a otros.

Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.
La que a conocido mil misterios.




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