¿Quién hace el milagro?
- Kalyna Rein

- 29 ene
- 3 min de lectura
Actualizado: 6 mar

Por Kalyna Rein — Escuela Satori
Libro: Salud Mágica 03. 20260129
¿De qué es máscara el ego?
Durante años, el Reiki y muchas otras prácticas espirituales han proclamado que no son religiones, que no adoran deidades, y que solo trabajan con “energía universal”. Sin embargo, con el tiempo he llegado a notar algo curioso: ciertas estructuras de pensamiento de la antigua teología parecen haberse transformado y reaparecer en algunas corrientes espirituales modernas, incluido el Reiki.
Porque ¿qué es eso de invocar “al universo”, “a la fuente”, “a la conciencia cósmica”, como si fueran entidades separadas del ser humano? ¿No es acaso esa la misma lógica que antes nos hizo mirar al cielo buscando a Jehová? Solo ha cambiado el disfraz: de Dios personal a energía impersonal, de cielo a universo, de Yahvé a Fuente. Pero el problema de fondo sigue ahí: la subestimación radical de lo humano.
¿Quién hace el milagro?
En muchas escuelas se repite: "El Reiki no lo haces tú, lo hace la energía."
Se dice: "Tú eres canal."
O bien: "No pongas tu intención, deja que fluya lo divino."
Y si uno pregunta por qué, la respuesta es que no debemos interferir con el “orden superior”. Es decir, el humano está ahí solo como un tubo vacío, un testigo mudo, un apéndice del milagro.
Pero entonces,
¿cómo no va a sentir esa persona que no tiene poder propio,
que no es co-creadora, que no es divina?
¿Cómo va a despertar su potencial si le han enseñado
que lo más espiritual que puede hacer… es desaparecer?
El viejo dios con nuevo nombre
Cuando se invoca al Universo como fuente, como conciencia suprema… lo único que se ha hecho es trasladar la teología de objeto. Antes era un dios barbado, ahora es una energía anónima. Antes era un Padre vigilante, ahora es una Fuente impersonal.
Pero sigue siendo algo externo.
Sigue siendo algo que otorga, algo que evalúa, algo que está “arriba”.
Y aunque reciten la fórmula “como es arriba, es abajo”,
se sigue negando la posibilidad de que lo divino habite verdaderamente al ser humano.
¿Máscara de qué?
Muchos repiten que el ego es el problema.
Que hay que trascenderlo.
Que somos máscaras.
Que debemos vaciarnos.
Pero eso es como decir que el río es el problema del agua, o que la flor es la culpa de la semilla. El ego no es enemigo. Es el diseño a través del cual el alma juega a ser forma.
Entonces, si tanto se dice que somos máscara, ego, forma, cabría preguntarse:
¿Máscara de qué? ¿Ego de qué?
Porque si es de un alma divina, si lo que está detrás de esta forma es una chispa eterna, entonces el problema no es el ego. El problema es la desconexión.
Volver al centro
Yo creo en el alma humana. En su origen divino, en su capacidad creadora, en su poder innato. No para usarlo como ego inflado, sino para recordar que todo milagro es humano, y que toda manifestación divina necesita de una carne que la abrace.
La energía no “viene de afuera”.
El alma no es un canal pasivo.
La Fuente no está en otro plano.
Está aquí. Ahora.
En ti. En mi. En nosotros.

Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.
Guardiana de la Gran Luz.




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