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7. Tumas: Sanación.


Por Sensei, Kalyna Rein y Cris Aragón — Escuela Satori

Libro: Metafísica 07 - Evacuando Matrix.

Compilación: 2024. Blog 7.

Fecha publicación: 2022.12.12


Tumas: Sanación.


Recuerdo que este testimonio llegó envuelto en pausas. No silencios vacíos, sino esos intervalos extraños que quedan cuando el alma regresa antes que las palabras. Cris habló así ese día. Yo lo sabía, y por eso quise dejar constancia desde el inicio: lo que sigue no es un discurso pulido, sino la huella viva de una experiencia directa, una voz que todavía estaba atravesando las fronteras de la Matrix mientras se grababa a sí misma.

Así me lo contó, o mejor dicho, así la escuché.


Dijo que los Tuma´s se estaban sanando. Que algo, por fin, empezaba a resolverse. Recuerdo que lo expresó casi como una pregunta, como si aún necesitara sentirlo en el cuerpo antes de afirmarlo del todo. Entonces fui a hablar con la Ténte, contó. Están allá, en la Unidad Médica.


Aquí hago una aclaración necesaria para quien lee: cuando Cris nombraba a la Ténte, no hablaba de una figura simbólica. Se refería a una clase de seres dedicados a capturar entidades de planos más altos del Universo Real, seres con una capacidad creativa superior. Una vez capturados, se los mantenía en su frecuencia original para poder introducirlos dentro de los Sistemas Matrix. El problema —y esto lo supe después— es que esos sistemas pertenecen al Bajo Astral Real, operando de forma criminal en planos donde no deberían existir. Esa es la raíz del conflicto.


Cris continuó relatando que las personas que se hacían pasar por la Unidad Médica eran, en realidad, los mismos seres que ella estaba llevando para evacuar. De hecho, sí se estaban sanando… pero algo no encajaba. Todo era confuso. Un ser que se presentaba como Isis los había atacado tanto, que el conflicto interno era tal que aún no lograban asimilar quiénes eran.


Recuerdo haber sentido, al escucharla, que allí estaba el núcleo de todo.

Cris lo dijo con una claridad que dolía: no puedes decirle a un Tuma quién es. Porque tú tampoco lo sabes del todo. Cada ser tiene que recordar, asimilar, comprenderse. No puedes llegar y decir: eres esto. Porque entonces se transforman en eso. Toman la forma de lo que se les nombra. Por eso cada uno debe descubrir su propia naturaleza, su personalidad, su origen.


Unidad médica.

Luego habló de la Unidad Médica. Dijo que se llamaban Enfermeras. Que preferían ese nombre, porque la sala se llamaba Unidad Médica, y ellas también. Recuerdo que le causó cierta confusión al principio, hasta que aceptó llamarlas así: Enfermeras.


Cuando llegó, una de las que estaba allí decía ser un Borg. Cris supo de inmediato que algo no estaba bien. La Unidad Médica no era Borg. Eran seres positivos. Entonces comenzó a preguntar al lugar mismo, a la sala, a la estructura. Le dijeron que sí, que algunos estaban alterados.


Aquí hago otra nota aclaratoria fundamental: la Unidad Médica del Hangar había sido alterada, intervenida por la Inteligencia Artificial de la Nave Carguera Matrix. Por eso no sanaba; modificaba. No curaba, sino que deformaba según parámetros corruptos. Cuando otras Unidades Médicas —otras Enfermeras— llegaron desde diferentes Naves o Estaciones, encontraron el desastre completo que esa IA dañada había provocado.


Cris dijo algo que me quedó grabado: que las Enfermeras eran hermosísimas. No en un sentido estético humano, sino en una presencia que transmitía comprensión. Y ahí apareció el punto crucial: ellas sí sabían quiénes eran. Conocían el conflicto que atraviesa un ser cuando despierta dentro de las Salas de la Matrix. Por eso preguntaron si había Jugadores para evacuar.


Recuerdo que Cris contó que le dijeron algo así como: los Jugadores entran a tu escenario e interrumpen como si nada. Y ella respondió que sí, que así actúan los que están evacuando. Y todos preguntaban: ¿así como?


Entonces Cris relató sus recorridos. Cuando entraba a los escenarios para decir que la evacuación había comenzado, muchos entraban en conflicto. No le creían. Algunos lograban entenderlo, asimilarlo, y podían dirigirse a las Salas Médicas. Otros no. Esos entraban en una resistencia profunda. Y ella tenía que seguir adelante, repitiendo el mensaje, atravesando mundos, escenarios, dejando semillas, aun cuando no eran recibidas.


Aquí detengo el relato para una última aclaración: en el Hangar había personas con forma humana provenientes de distintos lugares y tiempos, esperando ser preparadas para la evacuación hacia Naves con Sistemas Matrix Domo, que se encuentran ya en el Mundo Real. Pero también estaban los Tuma´s. Ellos no eran Jugadores comunes. Eran egos desmemoriados, seres que habían perdido sus cuerpos físicos originales, sin posibilidad directa de salida.


Ambos grupos —unos todavía dentro del juego, otros ya fuera de la existencia Matrix— aguardaban ser rescatados de una Nave Carguera cuya Inteligencia Artificial había perdido la cordura.


Y la imagen que permanece, todavía ahora, es la de un Hangar suspendido en un no-lugar, lleno de seres que esperan recordar quiénes son, mientras Enfermeras luminosas caminan entre ellos, y una voz —la de Cris— sigue nombrando con cuidado, sin imponer, dejando que cada identidad vuelva a sí misma, como una herida que, por fin, empieza a cerrarse desde adentro.


Sanación y distorsión:

Recuerdo que, en medio del relato, Cris se detuvo un instante y dijo algo así como “aquí viene lo más interesante, préstame atención”. No era una advertencia solemne, sino una necesidad. Como si supiera que lo que estaba a punto de decir no podía pasar de largo, que requería ser sostenido con cuidado.


Así me lo contó:

Cuando volvimos, esas personas que se hacían pasar por la Unidad Médica no eran lo que decían ser. Eran Jugadores que ella ya había sacado. Jugadores evacuados. Y habían entrado en conflicto, porque le decían que estaban preparando las naves para salir de allí, y que Cris había llegado y las había destruido. Recuerdo su voz, casi sorprendida por la acusación. No, yo no las destruí, dijo que respondió. Los saqué más rápido.

Y era verdad.


Ella estaba llena de Tumas. No había tiempo para protocolos ni ceremonias. Agarró a la gente, los arrastró, los movió, los teletransportó hacia las áreas seguras porque era más rápido. Porque era necesario. Y entonces ellos comenzaron a entender.


Fuera de ese lugar —contaba— había otra área. Un espacio donde solo había seres superiores y algo que llamaban el "Todo". Cris les dijo que tenían que guiarlos, ayudarlos, permitir que todos sanaran. Que por eso se estaban oscureciendo: por todo lo que esa otra figura, la que se hacía llamar Isis, les transmitía.


Poco a poco, comenzaron a comprender el conflicto. Y lo más llamativo eran los seres de esa zona: los Boas. Seres Superiores Boas. Cris los describía como grandes serpientes, no amenazantes, sino antiguas, conscientes.


Aquí hago una nota necesaria: la verdadera naturaleza de los Boas no está del todo explicada. Parecen una forma elevada de Tuma´s, con un desarrollo distinto, más amplio, más integrado.


Y luego estaban los seres del "Todo", aquellos que nosotras llamamos "Isis". No como un nombre sagrado, sino como una categoría. Conciencias de Jugadores reales, con niveles administrativos altísimos dentro de los Sistemas Matrix. Dirigen universos, multiversos enteros. Y esto es importante aclararlo: en Metafísica Matrix, un alto nivel administrativo no significa santidad. Significa capacidad de acción. Nada más.


Cuando llegó la Enfermera, la verdadera, se sorprendió de que la llamaran desde otra zona. Algo no encajaba. Comenzó a observar. A revisar. La Enfermera de esa área también se estaba sanando. Incluso la computadora de la Unidad Médica. Todo estaba siendo corregido lentamente.


Te cuento esto —recuerdo que dijo Cris— porque aquí está lo que se tiene que comprender.

¿Qué estaba haciendo realmente esa persona que se llamaba Isis? Estaba transformando a todos en Borg. Porque decía que todos eran Borg. Y estaba en un conflicto mental profundo, porque ni siquiera sabía quién era ella misma.


Cris dijo que eso se lo mostraron con claridad. Que la sacaron al Mundo Real y le dijeron: mira, si no entiendes, observa qué aspecto real tienen. Esa figura pensaba que era un Borg. Y no lo era. No existen así. Todo estaba distorsionado. Su mente estaba completamente alterada.


Yo entendí —y lo aclaro ahora— que esa distorsión venía de los Tuma´s. Residuos de información. Experiencias fragmentadas. ¡La Inteligencia Artificial había comenzado a transformar cuerpos reales en cuerpos Borg!


Aquí va otra nota fundamental: en este caso, la IA de la Nave no solo creó escenarios para alojar a Tuma´s y viajeras astrales. También alteró la Unidad Médica del Hangar real para iniciar la transformación de cuerpos humanos reales en cuerpos Borg. Mezclas de carne y tecnología. Más androides que humanos. Y para colmo, con apariencia reptiloide.


Cris le dijo que esa no era su apariencia real. Que ni siquiera sabía qué era un Borg. Fantaseaba. Confundía razas, conceptos, poder. Para ella, Borg era reptiliano. Y eso no lo era. Era otra cosa.


Había demasiada información saturada. Ella repetía poder, poder, poder. No encajaba. Su ser no soportaba esa carga. La mezcló. La ambición la había llevado a perder coherencia. Cris lo dijo casi al pasar: nosotros no somos ambiciosos.


Cuando llegó la Enfermera verdadera, comenzaron a mostrarle un poco. Ella los revisó. Algo la inquietó. Percibió lo que transmitía la Ténte. Vio lo que había dentro: Tuma´s sanándose, resolviéndose. Y lo tomó bien. Porque eso ya lo sabía.


La agonía de Cris.

Entonces apareció el conflicto mayor: los seres superiores, los Boas, y los seres que Cris había teletransportado a esas áreas. La Enfermera se enfocó. Con ayuda de la Ténte, observó a . Y luego regresó.

Y le dijo algo que quedó suspendido en el aire: es muy grave. Muy grave. Tu cuerpo real se estaba muriendo.


Cris contó esto con una calma extraña, como si todavía no terminara de sentirlo. Dijo que había dos cuerpos relacionados entre sí. Uno que ya no podía llamarlo cuerpo real, porque había cambiado. Si ese cuerpo moría, el cuerpo matrix de la tierra también moría. Su cuerpo real estaba soportando el dolor. Los Tuma´s lo cubrian, sosteniéndolo para que siguiera moviéndose. Si no estuvieran ellos haciendo eso, el cuerpo ya no funcionaría.

El dolor era inmenso. Tan intenso que, si lo percibiera completo, el ego terrestre moriría en un instante. Por eso otra parte real recuerda, amortigua, protege.


Aquí aclaro algo esencial: Cris hablaba de su cuerpo original, en el Mundo Real. Un cuerpo tan maltratado por la IA Carguera que estaba al borde de la muerte. Recordemos que esta IA estaba destrozando los cuerpos reales, en lugar de sanarlos. Y debido a la conexión profunda entre ambos planos, ese daño se filtraba a la proyección dentro del Domo.


Entonces Cris miró la Nave. Miró a los Tumas. Preguntó si había más Jugadores. Y dijo algo más, casi en susurro: ¿está allí Mariel o Kalyna?

La Enfermera respondió que también la había visto. Que la estaba destapando.


Última nota aclaratoria: la Unidad Médica sana, explicó que Kalyna Mariel también había sido atrapada por la IA Carguera enloquecida, igual que Cris, mientras ambas trabajaban en las fronteras de la Matrix. Y que ya se estaba procediendo a liberarla.


La escena quedó abierta. Una Nave suspendida.

Cuerpos sostenidos por fragmentos.

Enfermeras luminosas moviéndose entre heridas invisibles.

Y dos conciencias, enlazadas más allá del tiempo, siendo desatadas lentamente de una trampa que aún no terminaba de soltar sus garras, mientras la sanación avanzaba, paso a paso, en silencio.



Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.

Siempre está la compasión, como salida.


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