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10. Tumas: Manipulación.

Actualizado: hace 4 días


Por Sensei, Kalyna Rein y Cris Aragón — Escuela Satori

Libro: Metafísica 07 - Evacuando Matrix.

Compilación: 2024. Blog 10.

Fecha publicación: 2022.12.13


Tumas: Manipulación.


Recuerdo este fragmento como el momento en que algo terminó de encajar. Cris hablaba y, mientras lo hacía, yo sentía que el rompecabezas comenzaba a mostrar su forma verdadera. No era una sola pieza fuera de lugar: era todo un escenario torcido con intención.

Así me lo contó.


Primero, junto a Gabriel, intentó averiguar dónde estábamos realmente. No este lugar visible, no la apariencia inmediata, sino el reflejo profundo. Descubrió entonces algo inquietante: estábamos dentro de un cubo. Un cubo alojado dentro de su propio cuerpo. Dentro de ese cuerpo… y no solo de ese. Todos estábamos ahí. Como si la realidad entera se hubiera plegado hacia adentro.


Lo que vivíamos era una versión alternativa de El Grullo. Una burbuja suspendida dentro de su cuerpo, y a la vez compartida. Yo la escuchaba decirlo y entendía que no hablaba de metáforas, sino de una superposición real.


Recordé cuando ella estaba ayudando a sacar gente de los Cubos, esos espacios inmensos donde se preparan las conciencias para salir de la Matrix. Evacuaba a todos los que podía, con urgencia, a causa de la enfermedad. Y ahora —decía— ya sabíamos cuál era esa enfermedad.


Llegaron a las Fronteras. Y ese detalle, dijo, era importante. Doble sentido, lo llamó. La gente comenzaba a salir, una tras otra, hasta que ella las dejó en un área donde debían evacuar. Pero los Hangares no se abrían. Por eso pasaban de un Cubo a otro. Cuando un Hangar se traba, no hay opción: se busca el siguiente. Y el siguiente.


Solo quien evacúa Jugadores puede abrir las puertas. Entonces las puertas se abren, y los Jugadores salen directo a la Sala Médica.


Aquí hago una aclaración necesaria: para que una conciencia Matrix pueda regresar a su cuerpo físico real, primero debe recuperar su identidad, su historia, su estabilidad. Ese es el propósito de las Unidades Médicas. En la Sala Médica, explicó Cris, se supone que los seres deben entender quiénes son, por qué están allí, qué clase de personas son. Un proceso de reencuentro.


Pero algo se torció.

La Computadora de la Nave en la que ella estaba comenzó a confundirla. No la dejaba regresar a su cuerpo físico de tercera dimensión. No la dejaba volver para sanarse.


Aquí hago otra nota: Cris hablaba de su Cuerpo Doble Proyectable, el cuerpo de energía desde el cual se realizan los viajes astrales. El retorno de ese doble siempre es el cuerpo terrestre. Y ella, proyectada, intentaba volver… y no podía.


Mientras evacuaba gente de un Cubo, fue llevada a zonas extrañas dentro de la Matrix. Y cuando comenzó a sacarlos, la desconectaron. No solo del cuerpo terrestre. También del cuerpo original, el que está afuera, en la Frontera.


Entonces su voz se endureció un poco. Dijo algo así como esta gente basura, no como insulto banal, sino como expresión de hartazgo. Apareció un grupo. No una sola persona. Un conjunto que intervino la salida.


Alteraron a la gente. La manipularon. La controlaron. Hacían que vieran cosas que no eran. A ella la veían como un monstruo. Como un devorador. Como una serpiente boa. A veces como un robot. A veces como un Borg. Cris lo decía con incredulidad: todo eso le parecía ridículo.


Aquí va otra aclaración clave: la trampa más importante consistió en desconectar el Cuerpo Real no-Matrix del Sistema Matrix. Al hacerlo, ninguna proyección podía salir. Ni siquiera el cuerpo terrestre, que vale señalar, también es Matrix, por si no se dio cuenta.


Cuando Cris llegó a la Nave —porque estaba en otra sección sacando gente— vio zonas destruidas. Estructuras colapsadas. Cubos viejos, abandonados. Aún había seres allí.


Aquí intervengo de nuevo: en nuestros viajes a las Fronteras Matrix, Cris y yo descubrimos que la estructura física del Mundo Real que sostiene nuestro Sistema Matrix es antiquísima, colosal y, en gran parte, abandonada. Un Híper-Cubo del tamaño de un planeta, flotando en el espacio real, habitado por especies polizonas, intereses cruzados, zonas sin mantenimiento.


Cris comenzó a ayudarlos a salir. Y entonces la Computadora la llamó.

Cris estaba agotada. No podía regresar a su cuerpo terrestre. Se acostaba, intentaba descansar, iba de un lado a otro. La gente seguía apareciendo. Las ayudaba a salir de Salas infectadas. No podía detenerse. No podía volver. No podía descansar.


Entonces la Computadora de la Nave le habló con algo parecido a una súplica. Dijo que estaba cansada de lo que estaba viendo. Que necesitaba ayuda. Cris le mostró su situación. Y la Computadora le respondió que podía sacarla de ese lugar donde la tenían atrapada, si ella la ayudaba. Que se estaba enfermando. Que la estaban enfermando.


Cris aceptó, pero puso una condición: si me vas a sacar, tienes que confiar en mí.

Y aquí apareció algo más inquietante: la Nave le ponía pruebas. Escenarios. Situaciones diseñadas para ver si podía superarlas. La mayoría eran aterradoras. Pero Cris las atravesaba. Para ella, después de lo que había vivido con Isis, aquello ya era casi normal.


Última nota aclaratoria de este fragmento: la Inteligencia Artificial de otra Nave, que también transportaba evacuados dentro de la Matrix, pidió ayuda. Había comprendido que tanto ella como Cris estaban siendo manipuladas para impedir la evacuación. Es importante entender esto: esa Nave IA y Cris seguían siendo Matrix. Como lo somos nosotros ahora. Ninguna estaba fuera del Sistema.


Y la imagen que quedó suspendida fue la de una conciencia exhausta, caminando entre Cubos derruidos, con puertas que no se abren, sosteniendo a otros mientras intenta no perder su propio punto de retorno, en un espacio donde incluso las máquinas comienzan a pedir auxilio, y la manipulación se siente como una niebla espesa que todo lo envuelve, sin que aún sepamos quién la mueve desde el otro lado.


Tumas: Colapso del terror.


Recuerdo que Cris dijo “ahora viene esto” como quien se prepara para atravesar un umbral. Y así fue. Cuando por fin llegó al área verdadera, cuando la Computadora la sacó y le permitió moverse con libertad, comenzó a ver con claridad lo que antes estaba cubierto por capas de ruido.


Así me lo contó.

La Isis Oscura estaba fallando. No era una caída gradual, era un colapso. Había mirado demasiado terror. Tanto, que terminó doblegada por él. No pudo sostenerlo. Fue tan perturbador —decía Cris— que su mente se quebró. Yo escuchaba y entendía que no hablaba de una derrota externa, sino de una implosión. El terror que había sembrado regresó sobre ella y la venció desde adentro.


Aquí hago una aclaración necesaria, porque este punto suele perderse: la Nave con la IA enloquecida, los Tumas, los Jugadores, Cris, la Unidad Médica… todo eso es Matrix. Tan real como quien lee estas palabras. No es un “afuera” lejano. Es el mismo tejido.


Cuando Cris llegó allí, lo que encontró fue aún más extraño. Había copias suyas. Clones con apariencias monstruosas, repitiendo que esas formas eran su verdadera identidad. Que ella era eso. Un reptiliano, un monstruo, cualquier cosa que pudiera deformar su centro.

Intentaron con ella la misma trampa.


Pero Cris no cayó.

Les decía que eran solo apariencias. Que eso no la afectaba. Que de esa forma no tenía nada. Y lo decía con una serenidad que desarmaba el escenario. Por eso no le hacían nada. Porque cuando comprendes la trampa del lugar, algo se desactiva. Fue entonces cuando entendió que la Isis había mezclado todos los escenarios. Los había superpuesto hasta confundirlo todo.


La Isis manipulaba seres transformados. Algunos eran Tumas. Información fragmentada. Esos que parecen pequeños gusanos, residuos de experiencia. Estaban alterados por completo. Cris recordó que, mientras ella ayudaba a sacar gente atrapada, la Isis aprovechó ese tiempo —cuando Cris estaba encerrada— para manipular a todos. Les infundía dolor, miedo, estrés, ira. Repetía palabras sin cesar. Distorsionaba.


Decía que Cris los iba a destruir. Que iba a salir y los dañaría. Todo el tiempo decía que era Cris. Que era ella. Que era ella.


Aquí hago otra nota importante para quien lee: los Tumas son conciencias que perdieron la conexión con su Cuerpo Real. Eso trae pérdida de identidad, de forma, y un profundo conflicto interno. Los Jugadores, en cambio, conservan un cuerpo real que los espera. Por eso suelen mantener una apariencia definida y una psicología más estable.


Cuando Cris apareció de nuevo, vio esas copias suyas. Miró el lugar y pensó, con una mezcla de enojo y lucidez, qué carajos pasa aquí. La Isis no sabía ni quién era, y además se hacía la víctima.


Las personas estaban atrapadas dentro de la Nave. Nanotecnología las envolvía por completo, las doblegaba, las aterrorizaba. Esa copia de Cris era una mezcla: la Ténte haciéndose pasar por ella. Al principio, Cris sintió terror. No lo negó. La miraba y sentía la idea de miedo imponerse. Pero algo la protegía. Como si llevara un poncho invisible sobre el cuerpo. Una cobertura suave que no dejaba que el terror entrara del todo.

Entonces se preguntó por qué debía tener miedo.


Miró más allá. Miró fuera de la Nave. Vio radiación rodeándolo todo, impidiendo que lo que estaba abajo subiera. Y abajo estaban los Tumas. Atrapados. Tan amontonados que no podían moverse. Cris los describió con una imagen cruda y casi infantil: como una bola de mocos. Así estaban. Compactados por el miedo, por la acumulación, por el abandono.


Comprendió entonces que los Tumas tenían que sanar. Resolver. Que la Isis Oscura debía dejar de mentir y mostrar lo que realmente había pasado. Pero ni ella misma lo sabía ya. La Ténte intentó controlarla cuando colapsó. No pudo. Tampoco pudieron controlar a Cris. Intentaron aterrorizarla con imágenes que, al ser miradas de frente, le parecieron absurdas. Si miras detrás de la imagen, decía, ves lo que se oculta y ya está.


Los Tumas empezaron a darse cuenta. Reconocieron que Cris era quien los estaba evacuando. Comprendieron que la Isis los había manipulado, que buscaba poder. Esa comprensión fue el primer gesto de sanación.


Entonces Cris comenzó a guiarlos. Los llevó hacia la Enfermería, la Unidad Médica. Todo el grupo llegó allí. La Ténte también fue llevada. En la Unidad Médica, los Tumas comenzaron a cuestionarlo todo. Hacían preguntas. Pensaban. Algunos no querían desprenderse de Cris, porque creían que la sostenían. Y allí, decía Cris, estaba otra clave.


Ella comenzó a sanar su propio ser. A traer a sus copias. A integrarlas. Llegó al Hangar donde estaba la Ténte. Al Hangar Real, no Matrix. Donde la Unidad Médica recoge a los Jugadores.


Y entonces ocurrió algo sutil.

Cris miraba El Grullo, el que consideramos físico. Pero de pronto, al enfocarse, notó que no había paredes. Como si estuviera dentro de otro lugar. Como si el escenario hubiera perdido consistencia.


Aquí hago la última aclaración de este fragmento: mientras Cris intentaba comprender su situación, seguía asistiendo a los Jugadores, buscando Unidades Médicas funcionales, explicando la complejidad del momento. Cuando un espacio Matrix queda sin usuarios, colapsa y desaparece. Además, Cris tiene conciencia simultánea de su percepción desde el cuerpo terrestre y desde su Doble Proyectado. Por eso puede describir ambos escenarios, aun cuando estén separados por capas de realidad.


La imagen que queda abierta es la de un escenario que se vuelve translúcido. Paredes que ya no sostienen nada. Tumas que comienzan a separarse, uno a uno, de la masa que los atrapaba. Y una conciencia que, al sanar sus propias copias, permite que el mundo deje de fingir solidez, como un decorado que empieza a disolverse cuando nadie lo cree real.




Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.

Mundos ilusorios.


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