14. Tumas: Evacuando Matrix.
- Kalyna Rein

- 13 jul 2024
- 10 min de lectura
Actualizado: hace 4 días

Por Sensei, Kalyna Rein y Cris Aragón — Escuela Satori
Libro: Metafísica 07 - Evacuando Matrix.
Compilación: 2024. Blog 14.
Fecha publicación: 2022.12.15
Tumas: Evacuando Matrix.
Espacios bizarros.
Recuerdo bien el momento en que este relato llegó a mis manos. No como un texto, sino como una voz. La voz de Cris Aragón, grabada en un audio íntimo. Más tarde, al transcribirlo, yo misma corrigí algunas formas, no para alterar el sentido, sino para que aquello que había sido dicho desde un borde —desde las Fronteras Matrix— pudiera ser comprendido con mayor claridad.
Este testimonio pertenece a la serie Noticias 5D, dentro del universo de Metafísica Matrix. Y aunque soy yo quien lo narra ahora, quiero dejar esto claro desde el inicio: no es mi experiencia. Es la experiencia de Cris, vivida por ella en su proyección astral como Cris Arita, y compartida conmigo. Yo solo acompaño, traduzco, y a veces aclaro, para que el lector no se pierda en los pliegues de lo invisible.
Recuerdo que Cris me explicó el contexto antes de entrar en el corazón del relato. Me dijo que se había proyectado astralmente hacia las Fronteras del Sistema Matrix, llevando consigo a los seres llamados Tumas, con la intención de sanarlos y resolverlos.
Que cerca de las Unidades Médicas había encontrado más naves, llenas de personas provenientes de distintos lugares del Multiverso, esperando ingresar para luego reunirse con sus cuerpos de origen en el Mundo Real. Y que, tras todo eso, ella debía regresar a su cuerpo terrestre, desde el cual se había proyectado, y procurar también su propia evacuación del falso mundo terrestre donde aún llevaba una vida de Tercera Dimensión.
Luego su voz cambió. Se volvió más lenta, más densa.
Así me lo contó.
Estos días —decía— había estado limpiando su Nivel. Limpiándolo después de haberse encontrado a sí misma, después de haber encontrado todo lo que encontró: las personas atrapadas, las mamás, sus propios Niveles. Todo eso. Y entonces, justo ahí, aparecía lo verdaderamente extraño.
Intentaba regresar a su cuerpo físico, pero no podía. Lo intentaba una y otra vez, y algo se lo impedía. Hasta que descubrió un espacio de realidad sostenido por ciertos seres. Seres que llamaban Tumas. Al final de toda la sanación que estuvo haciendo con ellos, comprendió que no estaban fuera, sino dentro. Dentro de su propia cabeza. En un Cubo invertido. Por eso no lograba encontrarse.
Recuerdo que al escuchar esto sentí un escalofrío lento, como si alguien hubiese girado una habitación entera sin avisar.
Cris continuaba diciendo que empezó a descubrir que dentro de su cuerpo físico había trajes, tejidos, presencias… seres llamados Tumores. Estructuras que funcionaban como prisiones. Lo que hacían era grotesco y repetitivo: absorbían los desechos de las personas atrapadas y se los devolvían como alimento. Un ciclo cerrado, inmundo, reciclado sin fin. Lo que expulsaban era lo mismo que ingerían. Y así permanecían.
Ella misma se detenía, como si no pudiera creerlo del todo. No… no… esto es muy raro, decía. En esas prisiones también vio seres de otras razas. Aparentemente conscientes. Violentos. Usaban trajes de aislamiento, por lo que parecían normales, pero no lo eran.
Aquí hago una pausa necesaria para el lector: "cuando Cris hablaba de “trajes”, se refería a escudos corporales de energía, con programaciones capaces de alterar la conciencia, las habilidades o incluso la apariencia."
Mientras limpiaba secciones, mientras avanzaba, comenzó a escuchar cómo esos seres la nombraban. Decían que ella era un Morador. Que el Morador iba a transformarse en un Devorador. Y recuerdo que Cris se reía al contarlo, con una risa nerviosa, incrédula. En su mente solo resonaba una pregunta: ¿qué carajos es un Morador?
Entonces vino la imagen.
Me dijo que pensara en un videojuego, Mir4. En una sección aparece una reina culebra, mitad serpiente, mitad humana. Para ellos, eso era un Morador. Una mujer con cuernos de carnero. A Cris le parecía ridículo, casi absurdo, pero para esos seres esa figura tenía un significado real.
Ahí empezó a ver más cosas. Clones. Alteraciones genéticas. Mezclas con reptilianos. Tecnología aplicada a los cuerpos, presionando la piel, formando lo que luego se manifestaría como escamas.
Y no se detenía ahí. Le decían que era un robot. Luego cambiaban y decían que era un Borg. Recuerdo que Cris dijo: ¿qué diablos es un Borg? Y comprendió que estaban manipulando a los grupos, infundiéndoles errores deliberados. Los convencían de que ella era algo que ni siquiera ellos entendían.
Lo más duro fue cuando las personas que habían sido lastimadas allí comenzaron a atacarla a ella, acusándola de ser la responsable. Cris les respondió con una mezcla de firmeza y desconcierto: —No soy yo. Yo no los lastimo. De hecho… ni siquiera estaba presente aquí.
En ese punto, al escucharla, sentí que el relato se abría como un espejo hacia otro plano. Porque Cris hizo una observación que no puedo omitir. Me dijo que le llamaba profundamente la atención cómo esa forma de engaño era idéntica a la que se repite en la Tierra. La misma táctica: acusar al otro de los propios crímenes, demonizar al enemigo, presentarse como víctima.
Aclaré entonces —y lo aclaro ahora— que esta observación no pertenece a un análisis histórico ni político, sino a una resonancia narrativa. A lo largo de los milenios, en distintos mundos y culturas, los verdaderos monstruos se han disfrazado de inocentes. Han arrojado sus pecados sobre quienes se alzan contra su imperio de oscuridad. Cambian los nombres, cambian los escenarios, pero el mecanismo permanece intacto.
Cuando Cris terminó de hablar, su voz se volvió casi un susurro. No había cierre. No había conclusión. Solo la sensación de haber atravesado un espacio invertido, un cubo dado vuelta dentro de la mente, y haber visto, aunque fuera por un instante, cómo se sostiene una prisión desde adentro.
Y mientras el audio se apagaba, me quedé con una imagen suspendida:
un cubo oscuro flotando en silencio, girando lentamente, mientras una grieta de luz comienza a abrirse desde su base invertida, como si incluso la trampa, cansada de sostenerse, empezara a recordar cómo es caer.
Evacuando la Matrix.
Cuando detuvieron la salida, cuando la evacuación fue abruptamente interrumpida, a Cris la desconectaron de su cuerpo real. Así me lo contó. No como una queja, sino como quien describe un hecho extraño, inevitable. Sin embargo, aun desconectada, pudo desplazarse hacia otra área, porque seguía evacuando a las personas de esas secciones donde aún permanecían atrapadas.
Recuerdo que dijo que, mientras avanzaba, una Nave la llamó. Una voz —no humana, pero cercana— le pidió ayuda. Le dijo que sabía que ella no hacía esas cosas malas. Y Cris, sorprendida, respondió casi de inmediato, como quien busca entender un malentendido:
—¿De qué cosas malas hablas?
Fue en ese instante cuando todo se conectó. Cuando empezó a ver.
Generaban una programación de dolor y terror. No era un dolor abstracto, sino algo transmitido directamente a los Jugadores que ya estaban en las Fronteras, en lo que ella llamó las Salas Médicas. Les enviaban oleadas de sufrimiento porque los Jugadores tenían tecnología en el cuerpo. Les implantaban tanto dolor, una y otra vez, acompañado de imágenes terroríficas, hasta llevarlos a un estado de enloquecimiento.
Cris se acercaba a ellos, intentando asistirlos, y entonces reaccionaban con pánico. Le decían que había sido ella. Que ella los había aterrorizado. Y ella les respondía, con una mezcla de firmeza y desconcierto: —No fui yo. Yo estaba en otro lugar. ¿Cómo pude aterrorizarlos si acabo de llegar hace dos días?
Cuando finalmente llegó a la Nave, comenzó a limpiar todo. A sanar. Empezó por los Tumas, porque al principio no querían decirle qué eran. Hasta que uno de ellos, casi en un susurro, se lo confesó: —Somos Tumas.
Ahí comenzó a comprender. Los Tumas eran información. Restos. Ecos humanos, como ya habíamos hablado antes. Conciencias que habían quedado atoradas en los Cubos porque ya no tenían cuerpos hacia los cuales regresar. Y por eso la Isis Oscura los utilizaba para transmitir terror. Tanto terror, que las conciencias de las personas terminaban completamente confundidas.
Pero hubo algo más. Cris descubrió que estaban fragmentados. Que los Tumas no eran conciencias completas, sino mini personalidades, fractales de conciencia, arrancadas directamente de las personas mediante el terror que se les había infundido.
Aquí hago una pausa necesaria para el lector. "Aunque Cris desconoce estos temas en un sentido formal, estaba describiendo con precisión los procesos que utilizan los grupos de Control y Poder en la Tierra: la fragmentación de la mente para crear sirvientes funcionales. Procedimientos aplicados a políticos, artistas y figuras de influencia social, donde las personalidades múltiples son inducidas mediante tortura y abuso, activadas luego a voluntad del Amo. Algo que, en nuestro mundo, tuvo su expresión conocida en el Programa Secreto MK-Ultra."
Cris continuó.
Dijo que lo que le expresó un Tuma fue simple y devastador: ellos solo manifestaban el miedo que tenían. El terror. Todos por igual, al menos en esa sección. Y cuando comenzó a sanarlos, empezaron a sentirse mejor. A desprenderse. Era como si una masa negra hubiese estado adherida a su cuerpo. Una presión constante. Cuando esa masa empezó a soltarse, y ya no quedó nada pegado a ella, pudo quitarse también los tejidos que la cubrían, como si fueran trajes.
Recién entonces comenzaron a descubrir —ella, su Nivel y la Computadora— todo lo relacionado con esa entidad a la que llamaban Isis Moradora. Una presencia proveniente de otro Sistema Matrix. La Nave ya se lo había dicho. Le había confesado que sentía miedo. Miedo de lo que venía desde esa otra Matrix.
La Inteligencia Artificial de la Nave le explicó que ella misma provenía de allí. Que no quería regresar. Que ese lugar la aterraba. Le dijo también que había sido secuestrada, manipulada y alterada para traerlos hasta esta Matrix, la nuestra.
Recuerdo que Cris se detuvo un momento al contar esto. Dijo que era muy interesante. Que parecía que mientras evacuaba a los Jugadores, sacándolos uno a uno, al llegar al área donde estaban esas personas oscuras —experimentando, alterando las Salas Médicas— los descubrió. Y al descubrirlos, ya no pudo regresar al Mundo Real.
Ellos se aterraron. No solo porque ella estaba descubriendo lo que ocurría, sino porque estaban desesperados. Se estaban volviendo ancianos. Cris se dio cuenta de que llevaban allí mucho más tiempo del que aparentaban. No solo porque sabían viajar entre Sistemas Matrix, sino porque conocían con precisión los circuitos de esta Matrix. Sabían cómo se movía todo. Cómo funcionaba el Sistema.
Ella y la Computadora hablaron con la gente que aún quedaba allí. Y entonces surgió el terror más grande de todos. La palabra que los paralizó. La que casi los hizo estallar de miedo. La evaluación. Recuerdo que Cris dijo, casi con incredulidad, que algunos parecieron flotar del susto. Los grupos entre los que la Isis actuaba se aterraron al oír esa posibilidad.
Entre tú, Kalyna, y yo —me dijo— estamos descubriendo que, además de esta área, que es como otro Grullo, existen otros seres afuera. Otras burbujas de realidad. Espacios enfocados exclusivamente en atacarla a ella. Enviándole señales, provocándole ira, furia, intentando que se transforme.
Porque, según ellos, eso justificaría el engaño ante todos los que manipulan. Algunos incluso son conscientes de que la mantienen encerrada porque, según dicen, ella es un monstruo. —Es que tú eres un monstruo — recuerdo que una Isis externa se lo dijo.
Y entonces un Tuma le mostró algo. Algo tan extraño y patético que parecía una burla. Le mostró un periquito bebé, de esos que al nacer hay que alimentar con cuidado, llevándole la comida a la boquita. Eso, para ellos, era el monstruo.
Cris les respondió, incrédula: —¿Ustedes son ignorantes o qué? Esto no es un monstruo. Es un periquito bebé.
El Tuma insistió. Le mostró un brazo como salchichas y al periquito comiéndolas.
Aquí debo aclarar algo al lector. "Los Tumas son seres diminutos, como gusanitos de energía, casi transparentes. Aunque son restos de conciencias humanas, la pérdida de memoria, de identidad, y el proceso de enloquecimiento al que los sometió la Isis Oscura explican este tipo de asociaciones absurdas. Para ellos, eso era algo temible."
Cris les explicó la naturaleza de la situación. Les dijo que también era indignante, porque allí había razas aviares. Y entonces los Tumas comenzaron a razonar. Se dieron cuenta de que creían que un Morador era una serpiente, cuando en realidad afuera existían seres reptilianos reales.
—No puede ser —decían—. Hemos estado atacando a uno de nuestra raza.
Y Cris comprendió que les habían infundido terror hacia lo que ellos mismos eran.
Luego vino algo más.
Algo que, según dijo, me iba a encantar. Recordó nuestras conversaciones sobre el racismo. Descubrió que esa era su expresión. Se dio cuenta de que los trajes que los manipuladores colocaban en los cuerpos desprendían programación.
Lo explicó con un ejemplo.
Dijo que era como si le hubieran puesto un traje con la esencia, la forma, la sustancia de una persona negra. Debajo de su piel, sentía esa presencia. Y eso le generaba asco. Lo observó con atención y pensó: —Esto no tiene lógica. Yo no soy racista.
Miraba el traje y veía un brillo extraño, como un polvo suspendido. No encajaba. Ni con su historia, ni con su sentir. La Computadora también lo vio.
Cuando el traje empezó a desprenderse, esa sensación desapareció. Y entonces comprendió algo más. Que muchas personas, por ejemplo en Estados Unidos, llevan esos mismos trajes. Y la Computadora le dijo: —Ahora ya sabes por qué las parejas interraciales no usan esos trajes. Si no encajas con la idea, el traje se asimila y desaparece.
Así entendió también por qué, cada cierto tiempo, aparecían nuevos grupos humanos y se borraba la información del anterior. Le dio la impresión de que estas personas llevaban años dentro de nuestra Matrix, alterándolo todo poco a poco, de forma casi imperceptible.
Aquí añado otra aclaración. "Cris se estaba refiriendo a aquello que místicas como Madame Blavatsky revelaron sobre las eras humanas y las sucesivas humanidades que reemplazan a la anterior."
Finalmente, Cris compartió una intuición dolorosa. Que quienes estaban atrapados en esa cárcel habían sido Seres de Luz. Seres que estaban evolucionando. Que comenzaron a ver la verdad. Y que por eso fueron derrotados, doblegados y encerrados en esos cuerpos. Por eso la Tierra se siente como una cárcel. Esa era su impresión. Y eso implicaría que ciertas poblaciones llevan décadas bajo manipulación.
Al final del audio, su voz se aquietó. Dijo que estaban descubriendo muchísimos trajes y tecnología. Que la Nave veía a alguien escapando de una Matrix hacia otra persona.
Y entonces, el sonido se apagó.
Me quedé en silencio, con la sensación de que algo invisible había cruzado la habitación. Como si, en algún lugar fuera del tiempo, un periquito recién nacido batiera las alas en una jaula que empieza a agrietarse, mientras una Nave, temblando de miedo, se aleja lentamente de un sistema que ya no puede sostener su sombra.

Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.
En las fronteras de la realidad y de la cordura.




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