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6. Tumas: Cuerpo real.


Por Sensei, Kalyna Rein y Cris Aragón — Escuela Satori

Libro: Metafísica 07 - Evacuando Matrix.

Compilación: 2024. Blog 6.

Fecha publicación: 2022.12.11


Tumas: Cuerpo real.


Recuerdo como Cris comenzó a hablar de los Tumas. No lo hizo con énfasis ni dramatismo, sino con esa serenidad extraña que aparece cuando alguien ha visto algo demasiado grande para ser negado. Me dijo en uno de sus audios— que a medida que iba resolviendo ese misterio, empezaba a revelarse un trasfondo oscuro sobre el funcionamiento real de los Sistemas Matrix.


No lo nombró como horror, pero las imágenes estaban allí: secuestros, sacrificios, niños pequeños. Todo aquello que en el mundo cotidiano duele y confunde, adquiría otra forma, otro peso, otro sentido.


Esta publicación nació de una transcripción. Doce minutos de voz de Cris Aragón, en diciembre de 2022. Yo estoy aquí para escuchar, para ordenar y para aclarar. No para corregir su testimonio, sino para sostenerlo y darle marco.


Recuerdo que dijo algo que parecía simple y, al mismo tiempo, insoportable de asimilar: que los NPC eran jugadores cuyo cuerpo real había muerto. Así lo dijo. Y luego respiró, como si supiera que lo que venía necesitaba ser explicado con cuidado.


Entonces comenzó a desplegar la visión. Y es importante que señale, que esta ciencia bizarra, no es producto de nuestra civilización, sino de una civilización arcana, que descrubrimos en los confines del universo real. Digo descubrimos, pero en realidad lo hicieron las personas a las que nosotras pertenecemos como pueblo.


Dicho esto, no me repetiré en detalles que ya he mencionado en ocasiones anteriores, sobre el origen de los Hiper-Cubos Matrix, que es lo que Cris Arita, nos está describiendo.

Descubrimos —contaba— que secuestran niños del mundo real y los introducen en las Matrix. Al traerlos, los conectan a escenarios, a mundos, pero también crean clones donde los anclan. Clones Matrix. Y aquí hago una nota para quien lee: cuando Cris hablaba de la Tierra, lo hacía como de una cárcel, no moral, sino estructural. Una prisión de anclaje.


Ese cuerpo que vive dentro de la Tierra-Domo —decía— es el ancla que mantiene conectado al cuerpo real verdadero, el que existe fuera de la Matrix. Mientras ese cuerpo real sigue vivo, la consciencia es considerada Jugador. Pero cuando ese cuerpo muere, la información es capturada y convertida en NPC.


Así me lo contó.

Por eso existe la diferencia. Un NPC pierde derechos dentro del juego. Se vuelve parte del escenario. Puede ser el pobre, el olvidado, el que repite siempre el mismo rol. El Jugador, en cambio, sobresale. Tiene recursos, oportunidades, movimiento. No porque sea mejor, sino porque sigue generando creatividad. El NPC quedó detenido. El Jugador sigue creando.


Cris explicaba que el cuerpo en el Mundo Real —no Matrix— tiene un ciclo lento, biológico, normal. Pero al ser introducido en la Matrix, la consciencia puede vivir múltiples edades y muertes: niño, adulto, otra vez niño. El tiempo se manipula. Los escenarios se superponen. Por eso aparece la inmadurez. Porque el cuerpo real, allá afuera, sigue siendo un niño, mientras aquí se acumulan experiencias desordenadas.


Recuerdo que me dijo algo así como: ahora estás aquí, luego en el espacio, luego en el futuro de esta misma Tierra. Todo eso genera información. Pero el cuerpo real sigue siendo bebé. Por eso no madura en la Tierra.


Aquí interrumpo con una aclaración necesaria: lo que Cris llamaba inmadurez no era falta de inteligencia, sino desajuste. El crecimiento real ocurre cuando toda esa información fragmentada regresa. Entonces el cuerpo verdadero necesita un proceso de asimilación, porque el volumen de experiencias no coincide con su desarrollo biológico.

Exactamente eso, recuerdo que pensé mientras la escuchaba.


Ella continuó explicando que la Matrix no crea consciencias. No las inventa. No fabrica almas desde cero. Copia consciencias reales, ya existentes. Las fragmenta, las mezcla, las adapta. Un NPC no es una entidad creada, sino un rol impuesto sobre una consciencia real tomada del Mundo Verdadero.


Eso hace que la Matrix sea, a la vez, compleja y simple. Compleja en sus mecanismos, simple en su lógica. No necesita crear mundos desde la nada, porque las consciencias reales ya están diseñadas para crear. Ya traen personalidad, memoria, riqueza interna. La Matrix solo manipula. Corta, pega, reorganiza.


Por eso —decía Cris— secuestran niños. Porque traen más creatividad. Porque ya han vivido algo en el Mundo Real: su pueblo, su familia, su entorno. Esa información es valiosa. Yo recuerdo que se preguntó en voz alta si la Matrix evalúa recuerdos, si selecciona candidatos, si hay niños con condiciones más óptimas que otros. Dijo que eso habría que investigarlo.


Luego llegó otra revelación, casi como un susurro: ahora sabemos cómo seleccionan a los Jugadores de élite. Depende de lo que vivían en el Mundo Real. Si alguien era hijo de un comandante de nave, por ejemplo, en el escenario será hijo de un comandante. Y al crecer, ocupará ese rango. Ya lo tiene asegurado. Gana experiencia adelantada.


Por eso muchos pensaron que esto era una escuela. Pero Cris fue clara: no lo es. En una escuela eliges aprender y marcharte. Aquí no te dejan ir. Te exponen a más y más escenarios. No hay salida voluntaria.


Entonces habló de las múltiples personalidades. Dijo que tal vez esa locura aparente ocurre cuando se juntan las personalidades de muchas vidas fragmentadas. Hacen cortocircuito. Interfieren. Las voces que algunas personas escuchan —recordaba— podrían ser fragmentos de sus propias vidas superpuestas.


Aquí agrego una nota aclaratoria importante: en el ámbito profesional, ya no se habla de “locos”. No como insulto, no como enfermedad moral. Se reconoce el fenómeno. Realidades internas, imaginativas, sí, pero realidades. Contacto con otras líneas, otros planos, otros tiempos. No sinsentido.


Volvió entonces a la inmadurez humana. Dijo que muchas personas no crecen porque este escenario influye profundamente cuando la conexión con el cuerpo real aún es infantil. En otros escenarios, sin ancla, pueden lograr cosas extraordinarias. En dimensiones superiores no hay anclaje, por eso aparecen capacidades, poderes, desplazamientos.


Cuando ayudamos —decía— a alguien de Quinta Dimensión a llegar al punto de salida, al Hangar, regresa automáticamente a su cuerpo. Pero nosotros, los Jugadores anclados a la Tierra, no. Somos como clones. Necesitamos otro proceso para volver al cuerpo real verdadero. Sanar, sintonizar, ajustar la frecuencia.


Así terminó la grabación. Doce minutos. Silencio después.

Y lo que quedó flotando en mí fue la imagen de un cuerpo verdadero, creciendo lentamente en algún lugar que no vemos, mientras aquí, en esta Tierra-escenario, fragmentos de experiencia giran como hojas sueltas, esperando el día en que todas regresen, una por una, al centro que las sueña.




Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.

Un cuerpo, mil vidas.


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