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3. Madre en el Mundo Real.


Por Sensei, Kalyna Rein y Cris Aragón — Escuela Satori

Libro: Metafísica 07 - Evacuando Matrix.

Compilación: 2024. Blog 3.

Fecha publicación: 2022.12.05


Madre en el Mundo Real.


Volví a escuchar la grabación con una atención distinta. Había algo en ese tramo del relato que no pedía ser entendido de inmediato, sino sostenido, como se sostiene un recuerdo que todavía no encuentra su forma definitiva.


Cris hablaba, y yo escuchaba desde el regreso, sabiendo que esas palabras no eran conclusiones, sino hilos sueltos que apenas comenzaban a revelarse.


Recuerdo que así me lo contó. Que la pregunta insistente era siempre la misma, una que regresaba una y otra vez, como un latido que no se apaga: si habíamos nacido en el Mundo Real o en el Mundo Matrix. Porque, según toda la información que había encontrado, nosotras nacimos en el Mundo Real y veníamos del Mundo Real. Recordó haber escuchado que alguien le dijo que su madre había salido de la Matrix hacia el Mundo Real para que le pariera. Que había un Científico y un Médico. Y que así fue como nació. Si hubiera nacido dentro de la Matrix, dijo Cris, habría sido algo virtual. Pero todo lo que encontró indicaba lo contrario: había nacido en el Mundo Real.


Esa afirmación arrastraba otra, inevitable. Entonces Jessel estaba realmente embarazada.

Cris hablaba de mentes borradas, de fragmentaciones acumuladas por haber atravesado demasiados mundos, de personalidades que no terminan de completarse porque su ser quedó repartido. Y en medio de ese intento por comprender, comenzó a enlazar figuras antiguas. Dijo que Arcadia quizá era una copia de nosotras, de las tres… y se detuvo, como si necesitara ordenar lo que estaba emergiendo.


Recordó una copia parecida a ella, llamada Luna. Luna apareció cuando Cristal y Jessel se fueron, en historias de hace años que nunca publicamos. Recordó que Lilian dijo que debían borrarlas porque eran NPC, y recordó también cómo ellas se negaron, insistiendo en que eran distintas.


A Cris le daba la impresión de que Luna podía ser la hija, o tal vez un conjunto de todas. Arcadia, dijo, debía ser un conjunto de Cristal, Jessel, Darjnia, Luna y de ella misma, Cristina. Un conjunto de evolución. Y al decirlo, comprendió por qué se habían vuelto tan poderosas.


Aquí hago una aclaración necesaria, tal como lo hacíamos entonces: ahora se entiende por qué a algunos seres relacionados con Cristina se los llama Combos o Conjuntos-Combinaciones.


Cris siguió. Dijo que cuando Arcadia se separó de ellas, se destapó la Niña. Pero no afuera, sino dentro del cuerpo, dentro del diseño del contenedor. Recuerdo que en una de nuestras exploraciones descubrimos que el ser que llamamos "Padre" tenía una caja en el pecho. Una caja que contenía universos dentro. Y Cris recordó que nosotras teníamos algo similar. Algo que contenía el mundo donde vivían Jessel y su hermana. El mundo en ruinas. La prisión que ya había descrito antes.


Aquí integro otra nota aclaratoria, porque es importante para el lector: los seres administradores, como todo ser dentro de los Sistemas Matrix, son información, programación. Pueden asumir cualquier forma. No existen limitados a mundos con reglas fijas de realidad, como la Tierra, donde esas leyes sirven para enriquecer la experiencia. Por eso, seres como los Administradores —y Padre era uno de ellos— poseen diseños de cuerpo con componentes internos muy distintos a los de los seres que habitan mundos de experiencia.


Cris dijo entonces algo que todavía hoy me estremece por su naturalidad. Recordó el momento en que Arcadia tomó a la Gemela y la aplastó. A la niña. Y de pronto ese recuerdo se superpuso con otro: la Mujer que las secuestró también las aplastaba.


Cuando Arcadia se separó, apareció en ella un pequeño Combo niña. Cris dijo que tenía que cuidarla. Que llevaba un trajecito blanco. Luego ocurrió algo más: llegó otro ser similar, otra niña, pero con ropa negra, como la que usan en la Flota Negra. Y entonces, dijo Cris, murieron. Algo les hizo Arcadia. Ella las envolvió y las guardó en una cápsula, pero no sabía dónde habían quedado, luego de tantos viajes y cambios.


Aquí se impone otra nota aclaratoria. La Flota Negra es la armada interestelar, de origen terrestre más importante, desarrollada bajo el mando de fuerzas del Tercer Reich en el siglo veinte. Se mantiene en modo autónomo, con mínimas relaciones con la civilización de la superficie terrestre. Se asienta en la Antártida, intratierra y bases distribuidas en el Sistema Solar. Nuestros relatos, sin embargo, no se apoyan en teorías, sino en experiencias directas de contacto con su personal y autoridades.


Cris continuó hablando, y su voz se volvió insistente, casi infantil, como si regresara a un punto muy antiguo de sí misma. Dijo que siguió, siguió, siguió, porque quería encontrar a la Mamá que estaba en planos superiores de realidad. Que la quería. Que la quería mucho. Que pensaba que esa Mamá era la parte que sería la niña. Su corazón.


Aquí anoto algo más: en ese tramo, Cris comenzó a recordar escenas de su infancia en la casa de El Grullo, Jalisco, en la década de 1990.


Entonces volvió la duda, formulada casi como un susurro: ¿qué le hicieron al hijo de Jessel?

Cris dijo que tal vez su diseño de contenedor había sido ensamblado con partes del bebé de Jessel. Que por eso siempre sintió que estaban al revés. Recordó la casa de El Grullo, la aparición de reptilianos, la sensación persistente de haber reemplazado a alguien. Se preguntó si los reptilianos ya tenían al hijo de Jessel como contenedor, y si era ella misma ese contenedor.


Se respondió a sí misma que eso explicaría muchas cosas. Los reptilianos usan naves. Traerían a un ser de quinta, sexta o séptima dimensión a la Tierra, limitándolo, escondiéndolo. Por eso se decía que la Tierra era una cárcel. La hija de Jessel siempre habría estado atrapada allí, escondida, para contener a su propia madre.


Cris recordó una época de su niñez en la que los reptilianos aparecían con frecuencia. Lo más extraño, dijo, era que les borraban la memoria a todos.


Aquí integro otra nota aclaratoria. Durante la misión de rescate que inicié en 2012, encontramos en viajes astrales túneles que conectaban las cercanías de la casa de Cristina Aragón con instalaciones reptilianas. Físicamente, a pocos cientos de metros, existen galerías de cuevas naturales usadas en el pasado para la extracción de plata. Tiempo después, combates entre el ejército terrestre y rezagados reptilianos terminaron con la destrucción de esos túneles.


Cris siguió preguntándose algo que la inquietaba profundamente. Cuando Mariel buscó a Jessel, usando mi cuerpo en el proceso, ¿Jessel fue y buscó a su hijo, o nunca lo buscó? Dijo que jamás lo siguieron buscando. Que, si lo hicieron, no lo dijeron. Y que no comprendía las razones.


Entonces afirmó algo con una claridad repentina: nosotras fuimos traídas por los reptilianos, y ella misma, suplantó a una niña. Dijo que lo recordó con nitidez. Que encontró a ese niña en otra Tierra, en otro Grullo, una Tierra dentro de otra Tierra, en una línea alterna. Que allí había reptilianos y otros seres. Ese niña era la original de los padres con los que se crió. Por eso, para Cris, al mirar su apariencia en el espejo, siempre le resultó extraña. Por eso se sentía más como hombre que como mujer. Por eso nunca sintió que esa familia fuera realmente la suya.


Cris tabién recordó que, de pequeña, soñaba que iba a aparecer Jessel o Mariel. Una mujer rubia que vendría por ella. Ahora sabía que esa mujer rubia era Mariel. La mujer de sus pesadillas. La que la presionaba para que se activara Jessel, porque había descubierto que Jessel se encontraba dentro de su cuerpo contenedor.

Recuerdo que así lo dijo, casi con asombro:

¿quién iba a decir que quizá yo sea la hija de Jessel?


Habló de cómo la trajeron a la Tierra cambiando de frecuencia, de sexta a quinta, hasta entrar. Dijo que Elizabeth nunca les explicó cómo las trajo, pero que luego venía a visitarlas y que la familia terresnal podían verla con los ojos abiertos. Elizabeth, la Señora Oscura, Era real.


Cris concluyó que Elizabeth y el Sacerdote que trabajaba con ella eran Jugadores. Que todo era tecnológico. Y entonces volvió a la pregunta central: si Elizabeth trabajó en el diseño del contenedor junto con los reptilianos, ¿dónde está su cuerpo original? ¿En qué parte de los Sistemas Matrix? ¿Y quién es realmente ese sacerdote?

Recordó que hace tiempo ese sacerdote llamó a Jessel y a Mariel para que lo ayudaran, porque estaba enfermo, por haber tenido relaciones con muchas mujeres, y quería que lo sanaran. Que por eso hizo un trato.


Cris dijo que no sabían si el cuerpo del hijo de Jessel era real o virtual. Que encontraron, en un sector de la Matrix, un laboratorio donde jugadoras parían hijos reales sin saberlo. Ese laboratorio estaba en el plano del Mundo Real, no era un espacio virtual. Eran hijos con cuerpos reales. Y ese era el nuevo misterio que ahora tenían que comprender, mientras todavía estaban asimilando la posibilidad de ser el contenedor de Jessel y de la Gemela.


La grabación terminó ahí.

No con una respuesta, sino con una imagen suspendida, como una puerta que queda entreabierta en la noche, dejando pasar apenas un hilo de luz que todavía no sabemos nombrar.


──

En un laboratorio oculto entre capas de mundos,

una cuna permanece encendida.

Adentro, un cuerpo olvidado late en silencio.

Nadie lo nombra, pero en sus venas aún corre el eco de dos nombres antiguos.

Y afuera, en la Tierra que no es Tierra, una mujer busca ese cuerpo con el corazón en llamas.




Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.

La que guarda mil secretos.


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