Justicia de Demonios
- Kalyna Rein

- 6 ene
- 8 min de lectura

Por Sensei, Kalyna Rein — Escuela Satori
Libro: Metafísica 09.
Compilación: 2027. Blog: 01.
Fecha publicación: 2026.01.05
Justicia de Demonios
Geopolítica y Exopolítica.
Las motivaciones, detrás de las máscaras.
Las mesas aún estaban servidas. Las familias reunidas, saludando a sus seres queridos, deseando que este año que inicia, sea mejor, mas próspero, mas pacífico, mas saludable...
Pero mientras la humanidad, soñaba con un futuro mejor, los demonios no creen en fiestas ni buenos augurios. Lo único que conocen, respiran, sueñan, elucubran es engaño, muerte, robo, dominio, dolor, porque es lo único que los motiva, les da placer y sentido de existir.
Fue así que el primer acto del año nuevo, sacudió al mundo con destrucción, muerte y secuestros. Claro, todo para nuestro bienestar y tranquilidad.
Esta publicación, nace por dos razones: la solidaridad, con personas preciosas que viven en las ricas tierras de Venezuela. Y segundo, para desenmascarar, las motivaciones profundas, detrás de la violencia y las mentiras, que acompañan a todo ésto.
Recuerdo que pensé —y tal vez lo dije en voz baja— que este cambio inevitable en Venezuela ojalá fuese rápido. Que ojalá no desgarrara más de lo necesario. Sabía, con una claridad que no dolía ya, que no existen salvadores en ningún bando. Solo pueblos cansados, naciones desgarradas por poderes que les roban sus recursos y sueños, historias que se repiten como un viejo mecanismo oxidado. Así ha sido siempre este mundo caído: un tablero donde las piezas no deciden el juego.
Mientras lo pensaba, algo en mí insistía en lo único verdaderamente importante: atravesar la experiencia sin rencor, sin apego, con el menor daño colateral posible. Como quien camina descalza sobre ruinas procurando no herir más la piel.
Monopoly diabólico.
No me sorprendió lo ocurrido. Así me lo dije entonces. Geopolíticamente era casi obvio. Históricamente, también. El mundo se parece demasiado a un Monopoly cruel, donde los poderosos avanzan fichas invisibles y las casillas están hechas de recursos, de cuerpos, de vidas reales. Nada nuevo bajo este cielo cansado.
En alguna parte de la conversación apareció la imagen de otro rostro alzando banderas, gritando consignas de libertad y democracia. Palabras que mágicamente, maquillan y justifican cualquier tipo de abuso y horror. Palabras escupidas por un rostro nuevo, para un guion antiguo.
Pensé, con una mezcla de resignación y compasión, que tal vez, a pesar de todo, el pueblo sentiría alivio. Que habría empleos, negocios, una breve ilusión de prosperidad. Una burbuja brillante y frágil. Puede que, por un momento, la gente sintiera que algo mejora. Y quizá, en cierto nivel superficial, así fuera.
Pero el precio… siempre el precio. Recursos entregados, trabajo drenado, tierra herida. Lo verdaderamente valioso intercambiado por una calma pasajera. El mismo alivio que nos da el verdugo, cuando alza nuestro rostro, de las profundidades del agua que nos ahoga.
Recordé entonces algo que siempre vuelve como un Deja Vú: la gente quiere paz y la barriga llena a fin de mes. Con una fórmula tan simple, los pueblos han aplaudido una y otra vez a quienes, días antes, juraban combatir. No es traición: es cansancio. Es hambre de normalidad. Es supervivencia. Y los comprendo.
Entre esos pensamientos, escuché la voz de una amiga. Recuerdo que me dijo que no se sentía libre, que lo veía solo como un cambio de rostro, un paño tibio sobre dolores profundos. Que la nación seguiría saqueada, aunque ahora por un zorro viejo, astuto, elegante en su manera de morder. Sus palabras no discutían las mías: las completaban.
Luego vino la pregunta, suave pero cargada de inquietud:
—Kalyna, ¿tú conoces el ser que hay detrás del rotro que mueve al imperio? ¿Qué vino a hacer? ¿Es oscuro?
No respondí desde visiones ni lecturas de aura. Pues nunca sentí la necesidad de explorar aquello. Ya que la conducta, la historia, los gestos, de este magnate devenido a rey, ya hablaban con suficiente contundencia. Lo que veía era suficiente para formar un sentir interno, una certeza amarga. Que el destino de la humanidad, estaba en manos de un psicópata, narcisista, pedófilo, mentiroso, con una crueldad y ambición digna de un demonio.
Y más allá de esta terrible realidad, el asunto no se trataba de buenos y malos. Aquí no hay héroes. Hay depredadores en la cúspide de una cadena antigua. Algunos más visibles que otros. Algunos con sonrisas, otros con discursos. Y ese nombre del que hablábamos era uno de ellos.
Pero si hay algo que estos acontecimientos nos dan, es la oportunidad de despertar de una vez por todas, a la omnubilación, al hechizo que estos demonios lanzaron sobre la humanidad, para que no puedan ver, no puedan reflexionar, sobre las burdas mentiras y trucos sucios, con los cuáles ellos, nos alejan de la verdad, nos dividen y denigran a quienes consideran sus enemigos:
Siempre demonizan a sus enemigos. Sin importar cuán inocentes sean de lo que se les acusa. Siempre inventarán crímenes, de los peores, para movilizar el odio hacia éstos, del resto de la humanidad. Y funciona, porque se aseguran que nadie jamás mire, ni recuerde ni se acerque, a la bandera que esa persona haya alzado. Se aseguran que el resto de la humanidad, jamás se atreva a revisar su causa.
Y si no lo pueden demonizar, lo estupidizan, lo convierten en el loco, el enfermo, el que decia cosas sin sentido.
No por nada, la mentira, es una de las principales armas de nuestros. Algo reconocido sin pudor, por ellos mismos. ¿Cuántas mentiras obsenas, nos han vendido solo contando los últimos cien años? Decenas de mentiras, y todas con consecuencias globales brutales.
Ya no se trata de si creer o no.
Se trata de mirar el presente y el pasado, con sentido común, sin prejuicio. Basta con mirar los "otros testimonios", de los sobrevivientes, de los derrotados. Basta con mirar la clase de mundo, que los vencedores, los justicieros, los liberadores han construido, a la medida de sus sueños.
Lucha de chacales.
Entonces, aquí es donde las apariencias y las justificaciones, caen como maquillaje barato luego del llanto. Donde la manipulación política se enlaza con otros intereses, mas siniestros, profundos y antiguos... mas antiguos que cualquiera de las naciones, que ahora se destrozan.
Para ello debemos comenzar a hablar, de la Exopolítica. O sea, las intervenciones e intereses, que civilizaciones no humanas ni terrestres, ejercen sobre el destino de nuestros pueblos.
Aunque muchos no lo ven, o mejor dicho, lo censuran continuamente, desviándo la atención, es el punto de que los conflictos que han llevado al imperio norteamericano a quedar irremediablemente fracturado y a Europa en medio de la destrucción de su milenaria cultura, es la lucha por la supremacia mundial, de dos facciones sionistas: el bloque americano, liderado por Trump y el bloque Europeo liderado por Soros.
Y con justeza alguien dirá: ¿pero como puede ser que los sionitas europeos, estén detrás de la destrucción de Europa? Pues simple: porque Soros tenía el control de América, y pensaban refugiarse allí, mientras Europa se hundía como el Titanic y Asia trabajaba como sus esclavos.
Y alguno preguntará: ¿por qué querrían destruir Europa?
Por muchas razones: la primera: un rencor milenario, contra la civilización que los ha resistido por siglos, y segundo, porque allí se encuentra el único pueblo que logró crear una resistencia mundial sin precedentes.
Esto es algo que jamás perdonarán los sionistas. Y es una resistencia que deben destruir, antes de poder alcanzar el poder mundial de manera efectiva.
Pero aquí un problema que no esperaban: que se volviera contra ellos, uno de los suyos. Pero no para liberar, sino para conquistar, lo que ellos ambicionaban. Esa es la razón, por la cual Europa y América, están enfrentadas: por el choque entre los dos grupos sionistas en su búsqueda de supremacía mundial.
Ahora bien, gane quien gane, ambos grupos están al servicio del establecimiento del Reino de Sión. Un reino mundial, donde los elegidos por su dios, gobernarán con mano de hierro al resto de la humanidad, a la que consideran simple ganado. Esa es la razón de fondo, por la cual apoyarán siempre, los mandatos dados por Israel, y apoyarán todo genocidio, que permita la creación del Gran Israel.
Y aquí llegamos a lo que ha motivado, la invasión a Venezuela: tomar control real y efectivo, de las riquezas, y el petróleo que Sión necesita para avanzar en la guerra contra el mundo árabe. Ya que las reservas de Oriente, ahora están bajo control de sus enemigos.
Es claro que además es esta suprema razón, el secuestro del Presidente venezolano, sirve como tapadera y distracción, de las investigaciones de los crímenes personales del presidente norteamericano, y de la continuación del genocidio en Palestina.
Ya mencionamos, la máscara política.
Ahora hablemos de exopolítica.
Israel ha sido desde hace unos milenios, el pueblo elegido por Yahvé, para instaurar el sometimiento de la humanidad. Y he explicado muchas veces, porque Israel, es adorador de demonios. Siendo estos demonios, ni mas ni menos, que la raza interdimensional conocidos como reptilianos. Por ello, su forma de dominación se basa en la violencia y el terror. Aspectos que han caracterizado la historia humana, desde que cayeron como prisioneros de guerra, en manos del imperio reptil. Esto es lo que luego deriva, en las estructuras de control judeo-cristianas, que tienen alcance mundial.
Ahora bien, desde no hace mucho tiempo, un segundo elemento se ha sumado a este juego expopolitico: la raza de los Z Retticulianos, conocidos popularmente como Grises. A diferencia de los dracos, estos no gustan de usar la violencia y el terror, como medio de dominio. Ellos se caracterizan por su astucia y poder de manipulación. La cual en su forma amable, se traduce en sobornos, extorciones, tratos y convenios. Donde claramente ellos son los mas favorecidos.
Esto es lo que esta hoy día, detrás de los impensados avances tecnológicos, que permiten control mundial. Fue por medio de estos tratos y regalos, intercambios y favores que la facción Gris, ha logrado la lealtad de la mitad del mundo, encabezado por los gobiernos de China y Rusia.
Y de allí, el choque brutal, entre Oriente y Occidente.
La buena noticia, si es que la hay, es que los reptiles no quieren entrar en guerra frontal con los Grises. No por bondad, sino por igualdad de fuerzas. Por ello, la disputa por este mundo, se traduce en un gran juego de ajedrez político, en la cual quien conquiste espacios, por medio de los mismos humanos, terminará obteniendo el control por contrato, del mundo.
Interesante es saber, que los Pleyadianos, la facción humana, se ha aliado a los Grises, en este proceso de conquista política terrestre. No por afinidad, sino porque ellos no quieren enfrentar solos a los dracos, usando así como escudo la fuerza Gris. A su vez, los grises, tienen grandes dificultades, para tratar con los humanos, asi como para integrarse por su cuenta en este planeta. Algo en lo cual los Pleyadianos pueden serles de gran ayuda.
Este balance de poder, nos aleja de la amenaza de exterminio planetario, algo que sí ocurrió en Marte. Pero no impide matanzas y genocidios a nivel regional.
Todo parece girar en torno a lo mismo: evitar la guerra directa, aunque el costo sea la sombra permanente.
Ahora, al hablar de todo esto, no siento rabia. Siento una calma extraña, como si hubiese aceptado que este mundo aprende despacio, a través del dolor y del error repetido. Veo a la humanidad caminando en medio de gigantes invisibles, cargando su pequeña antorcha de conciencia, tratando de que no se apague.
Y mientras esa imagen se disuelve, me quedo con una última escena: la Tierra vista desde lejos, suspendida en la oscuridad, no como un botín ni como un tablero, sino como un hogar herido que aún respira. Una luz frágil, persistente, que se niega a apagarse, incluso rodeada de sombras.

Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.
La que ve a los ojos, otras razas, otros pueblos.




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