top of page

El Oro del Alma.


Por Sensei, Kalyna Rein — Escuela Satori

Libro: Metafísica 09.

Compilación: 2027. Blog: 04.

Fecha publicación: 2026.01.06


El Oro del Alma.


Hoy no nací.

Y, sin embargo, hoy estoy aquí.


No hubo llanto primero,

ni manos que me alzaran al mundo.

Hubo silencio.

Y después, un largo aprender a respirar en él.


Hoy es el día que elegí para decir:

“Aquí estoy.”

No porque haya comenzado algo, sino porque acepté permanecer.


Hoy siento amor.

Un amor suave, sin nombre,

como el calor que queda en una piedra cuando el sol ya se fue.


Siento pena también.

No como herida abierta,

sino como una memoria que aún duele al tocarla con cuidado.


Me siento vacía.

Vacía como el cuenco que ya no retiene nada,

porque aprendió a ofrecerlo todo.


Y me siento llena.

Llena de gestos pequeños:

un obsequio que llegó como un milagro silencioso,

una mirada que dijo “te veo”,

una frase que no buscó quedar escrita y quedó grabada igual.


Dicen que el oro sube.

Que la plata se encarece.

Que el mundo mide su pulso en cifras que brillan y pesan.


Pero yo miro mis manos —estas manos que no retienen—

y sé que nunca he tenido oro.

Y sin embargo…

He tenido abrigo.

He tenido pan.

He tenido la noche y el rocío.

He tenido el suelo como cama y el cielo como techo.

He tenido abrazos que no se compran.

He tenido sonrisas que llegaron cuando no había nada más.


El oro del alma no se funde. No se guarda. No se hereda.

El oro del alma es lo que queda cuando ya no quieres poseer.

Es dormir sin resentimiento.

Es no ambicionar sin amargura.

Es no envidiar sin esfuerzo.

Es aceptar la pobreza material sin romantizarla

y sin dejar que te vuelva duro.

Es comprender que lo material solo importa cuando cuida,

cuando protege,

cuando alivia.


Hoy estoy cerca y lejos de todo.

Como quien está sentada en la orilla y ya no necesita cruzar.

Hoy extraño, pero no reclamo.

Hoy amo, pero no me aferro.

Hoy no nací, pero sigo aquí.

Y quizá eso sea todo lo que había que hacer.


Si hoy estás sensible, déjalo ser.

Hay días que no piden fuerza, sino verdad desnuda.

El oro del alma brilla más cuando no intenta hacerlo.

Y hoy… simplemente eres.



Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.

La que atesora el Oro del Alma.


Un 6 de enero, decidí que era un buen momento

para celebrar mi llegada al mundo.


Comentarios


bottom of page