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30. Diseño Oculto.


Por Sensei, Kalyna Rein — Escuela Satori

Libro: Metafísica 03 - Realidad ilusoria.

Compilación: 2020. Blog 30. ATP.

Fecha publicación: 2015.


La Gran Matrix.

Diseño Oculto.


Ya es momento de que presente, con el cuidado que merece, un panorama general de cómo está organizada la Gran Matrix.


No es sencillo tocar una obra de tal magnitud sin que las manos tiemblen un poco,

sin que el lenguaje vacile ante lo inmenso;

aun así, deseo que al menos se vislumbre una idea, un contorno.


Desde esta mirada amplia, luego podré ir descendiendo a los detalles y, sobre todo, a la forma en que fuimos descubriendo estas cosas y a la razón íntima por la cual las consideramos reales.

Así que respiro. Y comienzo.


Para comprender lo que se abre a continuación, fue necesario, primero, aprender a diferenciar ciertos nombres que al principio parecían similares, pero que en el fondo no lo son.


Recuerdo cómo fui ordenándolos en mi interior, uno a uno:

la Matrix Terrestre,

la Matrix Ampliada y

la Gran Matrix.


Y, después de ese primer orden, una distinción aún más sutil y decisiva:

la diferencia entre

la Gran Matrix y el Universo Real,

y entre ese mundo y el Astral Real.


Cuando pienso en la Matrix Terrestre, en la 3D, me vienen a la memoria todas aquellas teorías que alguna vez escuché, los relatos que circulan entre quienes exploran conspiraciones, misterios antiguos, contactos con inteligencias no humanas.

Se dice —y recuerdo haberlo oído muchas veces— que la realidad que vivimos en la Tierra no es más que una realidad manipulada: una cárcel virtual, o quizá sería más preciso decir, dimensional.


Un artificio creado para mantener a la humanidad aislada, separada del resto de las civilizaciones galácticas e interdimensionales. Muchos aceptan, al menos como posibilidad, que alrededor del planeta existen escudos, velos tecnológicos, tejidos por pueblos más avanzados, que impiden a los humanos abandonar la Tierra.

Esa idea, como un eco persistente, ha acompañado a generaciones enteras.


Sin embargo, con el tiempo comprendí que esa no era la totalidad del paisaje.

La Matrix Terrestre no es la única realidad artificial por la que se desplazan las conciencias. Muy pocos parecen advertirlo.

Nosotras, como viajeras astrales, lo fuimos descubriendo paso a paso:

todas las dimensiones que componen nuestro Sistema de Realidad —el TODO, el Ser-Uno— forman también un Sistema Matrix.

El bajo, el medio y el alto Astral no son simples planos naturales;

son espacios de realidad Matrix, tan artificiales en su estructura como lo es la Tierra en lo particular. Esta comprensión no llegó de golpe: se fue revelando como un mapa nocturno, iluminado apenas por pequeñas luces.


Más allá de esto, hubo un umbral que cruzamos.

Al abandonar nuestro Sistema de Realidad, se abrió ante nosotras la visión de muchos otros Sistemas. Recuerdo la extrañeza de aquel instante, la certeza silenciosa de que no habitábamos un único diseño, sino una multiplicidad de ellos.


Esa experiencia nos permitió entender la Gran Matrix en su nivel de Multi-Sistemas:

una vastedad que contiene innumerables realidades organizadas, cada una con sus propias capas y límites.


Pero incluso esa inmensidad tenía un fondo.

Más allá de la Gran Matrix que alberga todos los Sistemas de Realidad, descubrimos un nivel anterior, más profundo todavía. Un lugar donde solo existe un mundo, una sola realidad: la copia original, la primera Matrix.

Aquella en la que se sumergieron los humanos que, más tarde, crearían todos estos mundos virtuales. Pensar en ese origen produce una mezcla de vértigo y nostalgia, como si el tiempo se plegara sobre sí mismo.


Fue necesario repasar todos estos conceptos para comprender la diferencia esencial entre todo lo que es Matrix —sea Terrestre, Ampliada o Gran Matrix— y el Mundo o Universo Real. Ese plano físico, original, donde se asienta la civilización creadora de todo esto. Un lugar que aún aguarda su relato completo, que será contado cuando llegue el momento adecuado.


Y aun así, el Mundo Real no es el final del camino. Ese mundo original forma parte también de un sistema dimensional. Existen planos más elevados, a los que aprendimos a llamar el Astral Real. Allí, el espacio está habitado por almas gigantes.

Recuerdo la impresión imborrable de ese encuentro: todos los seres que conocimos eran tan vastos que nosotras, en nuestro tamaño humano terrestre, apenas éramos pequeñas como una cascarilla de nuez sostenida en sus manos.


Y mientras esa imagen permanece, suspendida, la Gran Matrix se repliega como un océano silencioso, reflejando luces antiguas en una superficie que parece infinita.



La gran Matrix: aspectos de exploración.

Ahora llego al punto que nos convoca en este tramo del relato.

Lo recuerdo con claridad, como si el aire mismo hubiera cambiado de densidad cuando comprendí que la Gran Matrix podía explorarse desde distintos aspectos. Tres nombres comenzaron a ordenarse en mi interior, no como conceptos, sino como puertas:

hardware, software y creativo.


El nivel creativo fue el primero que conocimos. Ya había sido presentado antes, y no por casualidad. Es el rostro inicial de la Matrix, la forma en que la Realidad se ofrece a la experiencia de los seres conscientes.

Así se despliega: planetas suspendidos en la negrura, galaxias girando en silencio, dimensiones físicas y etéricas entrelazadas como capas de un mismo sueño. Es lo que se ve, lo que se habita, lo que se cree real cuando aún no se sospecha que hay algo detrás del telón.


El segundo aspecto se reveló más tarde, casi como una consecuencia inevitable. Fue el nivel que llamamos software. Llegamos allí empujadas por la necesidad. Queríamos respuestas, ayuda, algún tipo de orientación que explicara aquello que se nos escapaba. Todo lo que veíamos ya no alcanzaba; en lugar de certezas, la experiencia nos devolvía más preguntas, cada vez más hondas.


Fue entonces cuando entramos en contacto con lo que recuerdo como la "Conciencia Suprema Superior". Así me lo contó la experiencia misma, sin palabras exactas. Esta presencia comenzó a explicarnos los aspectos básicos de la Gran Matrix y, sobre todo, a señalarnos hacia dónde debíamos ir, para encontrar una posible solución a lo que teníamos entre manos.


En el plano de la vivencia, estas conciencias cumplían roles de control. Las sentíamos como una especie de "Game Másters", supervisoras de los grandes procesos de la Matrix y de la estabilidad del sistema.


A nuestra percepción se mostraban con forma humana; en particular, se manifestaron como mujeres. Vestían túnicas claras, a veces blancas, a veces floreadas. No todas eran iguales. Recuerdo especialmente a la Suprema Superior, con su cabello largo, rizado, de un tono café profundo. Nunca supe si esas eran sus apariencias reales o si adoptaban una forma amable para nosotras.


Lo que sí era imposible de ignorar era su tamaño: gigantescas, de unos seis metros o más. Con el tiempo entendimos que esto es común en los seres del Alto Astral, tanto dentro de nuestro sistema como fuera de él. Algo que coincide con los testimonios de culturas ancestrales.


Nunca permitió que nos acercáramos demasiado. Su energía era tan intensa que podía dañarnos. Lo supe sin que me lo dijera; el cuerpo lo comprendía antes que la mente.

A estas Mujeres Supremas las encontramos en distintos niveles de un vasto espacio de realidad. Aparecieron cuando intentamos salir de la Matrix Primera, allí donde estaba Padre.

En lugar de regresar al nivel creativo que conocíamos, ingresamos en un ámbito extraño, cubierto de penumbras. En ese espacio, a intervalos regulares, se alzaban estas presencias femeninas, silenciosas y vigilantes.


Así conocimos lo que llamamos el espacio inter Matrix.

Recorrerlo fue como desplazarse dentro de algo cerrado, semejante a un tubo inmenso, aunque imposible de medir o de delimitar. La niebla era constante y la penumbra lo envolvía todo, volviéndolo aún más misterioso, más indescifrable.


En medio de ese espacio observamos una formación extraña: cubos agrupados como un gigantesco Cubo de Rubik. Su estructura resultaba inquietante; los bordes y las líneas brillaban como si estuvieran dibujados en un plano de computadora tridimensional. Cada cubo tenía una coloración distinta, y la niebla circulaba a su alrededor en un movimiento ascendente, como si obedeciera a corrientes invisibles.


Siguiendo esas corrientes fue que encontramos a estos seres en nuestro camino.

No estaban solo las Conciencias Supremas. También aparecieron otras entidades, de aspecto más caballeroso o, en algunos casos, más tenebroso. Recuerdo haber oído que se los llamaba Guerreros y Cazadores. Así me lo contaron. Su función era remover entidades destructivas y restaurar el orden cuando algo se desviaba demasiado.


En nuestros viajes para visitar a Padre, descubrimos algo aún más revelador.

Él mismo, en su manifestación como Padre, contenía en su interior un diagrama de cubos. Una copia perfecta, a escala, de todos los cubos que controlaba directamente. Era la misma estructura que habíamos visto en tamaño colosal al visitar a las Conciencias de Control.


Entonces comprendí que lo que estábamos observando no era simplemente programación, ni software en el sentido estricto. Era la organización de la información dentro del sistema. El modo en que el Sistema Operativo de la Gran Matrix ordena sus contenidos, de una forma muy similar a cómo, en nuestras propias computadoras, los programas y los datos se agrupan en carpetas y archivos.


Somos conscientes de que apenas rozamos una pequeña porción de toda esta realidad.

Sin embargo, fue suficiente. Como una grieta por donde entra la luz, nos permitió intuir cómo se organiza el sistema en su totalidad.


Y aún hoy, cuando cierro los ojos, puedo ver esos cubos suspendidos en la niebla, girando lentamente, mientras una corriente silenciosa asciende, llevándose consigo fragmentos de un orden que todavía late, oculto, en las entrañas de la Gran Matrix.




Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.

La que conoce los Tres Aspectos de la Realidad.



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