35. Destino Tierra.
- Kalyna Rein

- 4 ago 2020
- 11 min de lectura

Por Sensei, Kalyna Rein — Escuela Satori
Libro: Metafísica 03 - Realidad ilusoria.
Compilación: 2020. Blog 35. ATP.
Fecha publicación: 2019.
La Gran Matrix.
Destino Tierra.
Desde nuestro último informe, han sucedido muchas cosas.
Lo sé porque aún siento el eco de cada una vibrando en mi pecho.
Nada es simple ya.
Nada puede dividirse en buenos y malos, en bandos claros, en conquistas limpias.
Esta vez, lo que ocurre dentro y fuera del Multiverso es profundamente complejo, contradictorio, casi imposible de narrar sin que la voz tiemble.
Intrigante, sí, pero también insoportablemente frágil.
Y, aun así, hay una certeza que se alza como una llama obstinada:
es la lucha más grande que se haya dado jamás por la supervivencia.
Déjenme intentar explicarles cómo todo lo que hasta ahora habíamos conocido —o creído conocer— cambió por completo. Cómo se quebró para siempre.
Recuerdo los salones del Consejo de Reinos, suspendidos en planos de la Séptima Dimensión, donde durante los últimos años se habló de la humanidad terrestre. Estábamos profundamente involucrados en su sanación, aunque pocos lo comprendían del todo.
Todo comenzó a precipitarse con los acontecimientos que rodearon a la Princesa Mariel y el rescate de su hermana Jessel desde los planos inferiores que circundan la Matrix Terrestre. Una vez escuché a alguien decir que aquellas fronteras no eran solo energéticas, sino morales. Si alguien desea seguir ese hilo, esa historia vive en las páginas de Viajera Astral.
Fue entonces cuando nuestra gente comenzó a rescatar, sanar y reubicar humanos terrestres en colonias astrales bajo la supervisión del Consejo.
Lo hicimos con cuidado, con reverencia.
Y recuerdo bien cómo, por iniciativa de Arcadia y con la colaboración de la Gran Isis, nació un nuevo Reino Astral. Absalom. Un mundo concebido especialmente para la recuperación y la evolución espiritual de todos los refugiados terrestres que lográramos encontrar.
Aún puedo ver sus cielos suaves, como si hubieran sido pensados para no herir.
Nuestra labor era vasta.
Los desencarnados estaban bajo nuestra jurisdicción;
los encarnados, bajo la responsabilidad de la Federación Galáctica.
Sin embargo, a muchos dentro de la Federación, nuestro éxito comenzó a incomodarles. Cada vez más.
Sobre todo cuando nuestra gente empezó a escuchar las historias de los terrestres, a conocer sus vivencias, sus memorias rotas, sus silencios.
Fue entonces cuando nuestras Madres y el Consejo decidieron intervenir…
o quizá sea más justo decir: observar.
Observar con atención las decisiones y acciones de la Federación.
Recuerdo que alguien me dijo que, para algunos dentro de la Federación, la colaboración del Consejo se sintió como una grieta luminosa. Una oportunidad para romper el Status Quo que, durante cientos de años, se había vuelto su sello más rígido.
Porque la Federación —no todos lo saben— no es solo una estructura de la Quinta Dimensión. Abarca también la Sexta, y en otros tiempos su tarea había sido proteger las fronteras de la Cuarta Dimensión de las incursiones constantes del Bajo Astral, así como de los enemigos que acechaban desde los propios planos medios.
Pero esa era de enfrentamientos fue apagándose poco a poco, como un fuego al que se le niega el aire. En su lugar, surgió una Gran Guerra Fría. Una tregua. Una paz tensa, inmóvil… y en muchos sentidos, indigna.
Indigna porque se sostuvo sobre un acuerdo de no confrontación y no intervención, mientras decenas de Sistemas Solares quedaban atrapados bajo el puño de hierro reptiliano.
En la práctica, eso significó millones de humanos sumidos en el dolor, el abuso y la miseria, en todas sus formas. Todo para que la Federación pudiera conservar su nivel de vida y sus privilegios intactos.
Y mientras eso ocurría, yo sentía que la Matrix respiraba distinto, como si la Tierra misma aguardara, en silencio, el siguiente latido.
✴
Arquitectos de lo indigno.
Y detrás de esa tregua indigna, los Andromedanos.
Así los percibí desde el principio: mentes brillantes, genios de la estrategia, precisos como engranajes perfectos, pero desprovistos de aquello que nos define como humanos. La empatía. Recuerdo que alguien me dijo una vez que su inteligencia era vasta como el vacío, pero igual de fría.
Es cierto que hay Andromedanos dispersos a lo largo de innumerables galaxias, en distintos planos y dimensiones, pero todos se sienten uno. Una sola conciencia extendida, aun cuando sus formas y frecuencias difieran.
En este caso —así me lo fue revelado con el tiempo— los hilos de la Federación estaban siendo movidos por los titiriteros Andromedanos de la Sexta Dimensión. Manos invisibles, pacientes, expertas.
No entraré en detalles. Ya los he relatado antes, en otros fragmentos de esta historia.
Basta decir que fue esa gente la que vio en la propuesta impulsada por la Arcadia, y respaldada por el Consejo de la Séptima Dimensión, una amenaza directa a todo lo que habían construido mediante manipulaciones, mentiras y secretos cuidadosamente tejidos.
La respuesta no tardó.
Recuerdo el momento en que comprendí que algo había cambiado.
Comenzamos a ser perseguidas, acosadas, maltratadas de múltiples formas por miembros de la Federación que, apenas unos meses antes, habían sido nuestros aliados más cercanos. Era como si las miradas se hubieran vuelto opacas de un día para otro, como si las palabras amables ocultaran ahora filos invisibles.
La persecución no cayó solo sobre nosotras. Se extendió como una sombra sobre todos aquellos que intervenían activamente a favor de la sanación y la liberación terrestre. Porque la Tierra, no lo olvidemos, era solo uno entre muchos mundos atrapados en la misma situación.
Fue en esa época cuando Swaruu comenzó a sentir una presión cada vez más intensa desde su propia línea de mando. Recuerdo haber escuchado que la acorralaron, que le retiraron todo apoyo, poniendo su vida en peligro. Ella, como tantos otros, eligió el exilio. Un destierro silencioso, pero necesario para seguir existiendo.
En cuanto a nosotras, el respaldo de nuestro Consejo de Reinos fue, al menos, un escudo.
Y los poderes que manifestábamos en los planos astrales, nos ayudaron a sortear trampas, emboscadas y ataques durante nuestros viajes y misiones.
Aun así, nada era sencillo.
Sin dudas, nuestro punto más frágil siempre fue la proyección en los cuerpos terrestres.
Esos vehículos densos, limitados, anclados a un tiempo y a un espacio específicos, cargados de desventajas.
Nuestra atención se volcó entonces a la protección en ese nivel, una tarea extenuante, interminable, que a veces parece no conceder descanso alguno.
Porque no solo lidiamos con los problemas físicos y cotidianos del plano terrestre, sino que muchas veces somos vulneradas por ataques dirigidos a nuestras proyecciones entre la Tercera y la Quinta Dimensión.
O nos vemos atrapadas en experiencias que dejan huellas, como implantes o capturas en esa franja extraña que algunos llaman la Zona de Tiempo Real.
Sí, nos protegemos.
Pero ellos poseen recursos casi incontables, tecnologías persistentes y una obstinación que no conoce tregua. Siempre buscan una fisura, una forma de doblegar nuestras defensas o de tender una nueva trampa.
Hasta ahora, el balance ha sido que siempre logramos salir adelante.
Limpiarnos. Sanarnos. Regresar.
Pero cada vez, algo queda atrás.
Siempre hay un precio.
✴
Jaque mate.
Fue esta persecución, y la revelación del lado oscuro de la Federación, lo que otorgó a los Seres del Astral Real el aval para iniciar, de una vez por todas, una intervención profunda en la Gran Matrix.
Porque al observar con claridad, comprendieron que los Creadores del Sistema no solo habían devastado los mundos reales, sino que estaban repitiendo la misma historia dentro de este vasto universo artificial.
Esa intervención, sin embargo, no habría sido posible si la Arcadia no hubiera logrado contactarlos, en su búsqueda desesperada por salir de la Matrix y comprender su verdadero origen.
Como ya he contado, con la gran "Purificación Planar" comenzó un proceso inmenso: apagar la Gran Matrix sector por sector.
A medida que las fuerzas de la "Unión", organizadas por los Astrales Reales —Arcadias y poderosas Entidades de Luz— rescataban y reubicaban seres, esas regiones de realidad eran desmanteladas de forma creativa, disolviéndose en un mar de energía neutra.
Eso mismo ocurrió en nuestra propia realidad.
Y es lo que convirtió a la Tierra Matrix en un caldero ardiente, un refugio improvisado donde confluyeron toda clase de seres, razas y culturas que huían de la devastación multidimensional.
A veces, cuando cierro los ojos, la imagino como una esfera agitada,
saturada de memorias errantes,
girando lentamente bajo un cielo,
que aún no decide si amanecer o desaparecer.
✴
En la mira.
¿Y ahora qué?
Recuerdo esa pregunta flotando en el aire, como un murmullo colectivo.
La escuché en sueños, en miradas perdidas, en el silencio pesado de los días.
Los humanos se preguntan qué está ocurriendo, confusos, aturdidos, obnubilados por una sociedad que de pronto se volvió extraña, sin sentido, torpe, como un mecanismo que gira sin saber para qué.
¿Hacia dónde van? Nadie lo capta aún.
Y aquellos pocos que creen haber despertado resbalan, una y otra vez, en el fango espeso de sus viejas creencias, de fantasías recicladas, de una desinformación que se disfraza de verdad.
Lo que voy a decir no es agradable.
No es el discurso de ningún motivador luminoso, ni de ningún predicador del optimismo. Pero es nuestra verdad.
Es lo que vivimos.
Es lo que vemos.
Es lo que sentimos al observar este derrumbe del que los terrestres forman parte,
aun cuando apenas logran abrir los ojos de su largo sonambulismo.
La llamada Nueva Federación —si es que merece ese nombre— vino para quedarse.
Vino para defenderse.
Vino para luchar contra el proceso de Purificación Planar.
Ellos saben que aquí se encuentra uno de los Núcleos creativos, un corazón desde el cual podría, literalmente, reconstruirse un Multiverso entero.
Ellos saben quiénes son. Y no están dispuestos a renunciar a ello. Son los mismos que arrasaron su dimensión de origen. Y aunque la experiencia humana haya suavizado algunas de sus aristas, recuerdo haber escuchado que un viejo león nunca pierde del todo sus garras.
Necesitan reorganizarse. Recuperarse.
Y lo están haciendo.
Comenzaron por clonar sus líneas de mando, sus líderes, cada miembro útil que se perdió en la Purificación. Incluso a nosotras mismas nos han clonado. Lo sé. Lo he sentido.
Es un asunto profundo, extraño, y prefiero dejarlo reposar para más adelante.
También necesitan disponer libremente de esta Matrix 3D. Expandirla. Multiplicarla.
Cada nuevo rincón, cada copia naciente, fortalece su posición y, al menos, dificulta la labor de la Unión. Como si sembraran espejos para confundir a quienes intentan apagar la luz artificial.
Eso es lo que se esconde detrás de los cambios en la civilización terrestre.
La Nueva Federación anhela una humanidad eficiente, tecnológica, mentalmente entrenada para los desafíos que enfrenta. La vieja humanidad les resulta obsoleta, un estorbo, un gasto inútil.
Y aunque por razones muy distintas, la élite terrestre coincide con ellos en el mismo punto: deshacerse del peso de una humanidad que consideran innecesaria.
Así, cada decisión, cada paso, cada acción ejecutada a través de gobiernos, instituciones militares, económicas, civiles, religiosas, científicas, se alinea silenciosamente con ese objetivo. Como piezas que encajan sin preguntar por qué.
✴
El nuevo frente de batalla.
Pero no. No es tan simple. Nunca lo es.
Las fuerzas de la Unión del Astral Real y de los Reinos del Astral Superior de la Gran Matrix descendieron hasta la Matrix 3D.
Y su presencia comenzó a generar problemas serios para la Nueva Federación. Especialmente cuando les arrebataron el control del Núcleo Terrestre, algo que solo habían logrado de forma parcial.
Al mismo tiempo, se inició un proceso de evaluación y recuperación de Almas valiosas atrapadas en esta realidad densa.
No necesito ser especialmente astuta para comprender, que esta intervención directa sobre la Tierra fue lo que empujó a la Nueva Federación a buscar una solución extrema, aunque solo fuera parcial.
Así nació la idea —y luego el acto— de crear una Tierra Matrix paralela.
Sé que muchos pensarán que eso es imposible. Pero no lo es.
La multiplicación de espacios de realidad, de mundos enteros o fragmentarios, ocurre bajo ciertas condiciones. Y más aún cuando se trata de una realidad de origen artificial, como lo es la Gran Matrix.
¿Cómo supimos de este cambio?
Porque vimos sus efectos.
Porque sufrimos sus consecuencias.
Porque muchos sintieron el quiebre en los eventos, en la historia, en el futuro mismo.
Ante nosotras se abrió una nueva realidad, una nueva línea de historia y, por lo tanto, un nuevo futuro. Uno que encajaba mejor con las necesidades de la Nueva Federación y de aquello que algunos llaman el Nuevo Orden Mundial.
La Matrix 3D original estaba siendo limpiada. La Federación, acorralada. Pero ahora tenían una nueva oportunidad. Un nuevo frente de batalla.
Sin embargo, toda línea temporal-dimensonal recién creada tiende a reunirse con su original, a menos que se tomen medidas precisas para fijarla y sostenerla como independiente.
Y ahí apareció el gran ritual colectivo del dolor.
Recuerdo haber escuchado que así se anclan los mundos.
Fue entonces cuando el genocidio titulado "Pandemia del COVID-19" y toda la estrategia de control social —el gran estado de sitio, los encierros, las fronteras cerradas, el desmantelamiento de la vieja civilización— se volvieron el tejido que afirmaba esta nueva línea.
No solo permitía reemplazar una humanidad por otra, sino que, a través del dolor y la desesperación impuestos, se sellaba esta realidad naciente en resonancia con esas emociones. Distinta de la original, que transitaba un proceso de ascensión.
Alguien preguntará, con razón:
¿Por qué tú y yo estamos aquí?
¿Por qué en esta nueva línea, apartados de aquel proceso?
La respuesta no es simple. Tampoco es amable.
Estamos aquí porque resonamos con estas energías.
Porque la atracción siempre actúa.
Porque en nuestros corazones aún habitan el dolor y el miedo.
Y no hablo de buenos ni de malos. Hablo de resonancias.
✴
El rapto.
Aquí llego al centro de lo que debía decir hoy.
A esta nueva realidad que habitamos. La Unión del Astral Real también ha ingresado en este espacio, pero ya no dispone del tiempo necesario para un largo proceso de ascensión. La Matrix se fortalece. Se vuelve más compleja cada día.
La Matrix 3D debe ser apagada, cueste lo que cueste.
Así, de acuerdo con las conclusiones alcanzadas en nuestro último encuentro, los Egos Matrix que han alcanzado cierta madurez espiritual pueden ser reconocidos como Seres Conscientes en pleno derecho.
Ya no simples programas, ni simulaciones, ni fragmentos de un mapa creativo.
Son conciencias con autopercepción independiente, que ya no responden a su origen artificial. Por ello, la "Unión" inició un vasto proceso de evaluación de los Egos terrestres, para rescatar a aquellos considerados aptos.
Muchos de ustedes también nos hablaron de esto.
Recuerdo que alguien me dijo que había visto seres observadores, evaluadores, presentes en intentos de comunicación, despiertos o dormidos, en sueños o proyecciones. El mensaje solía repetirse: el fin del mal se acerca, la liberación está próxima.
Se evalúa cómo piensan. Cómo sienten. Cómo actúan.
Si siguen patrones rígidos o si pueden crear nuevos.
Cómo tratan a los animales, a la naturaleza.
Qué guardan en sus deseos más profundos.
Si vale la pena llevarlos a otros mundos para construir una realidad luminosa y viva.
No solo se les observa en la vida cotidiana.
También se les presentan escenarios oníricos,
situaciones diseñadas para revelar lo que yace bajo la máscara.
Según lo que se nos ha transmitido, el rescate será físico.
Con cuerpos. Con materia. Grandes naves han llegado para alojar transitoriamente a estas personas, antes de trasladarlas a un Cubo de Realidad luminoso que está siendo preparado. Y no solo provienen de esta Tierra, sino de otras Tierras y otros sistemas.
Cuando el rescate concluya, la Matrix de estas regiones será apagada.
¿Y cómo se apaga un mundo?
La Matrix sigue siempre una lógica. Incluso para desaparecer.
Vaciar un espacio creativo implica uno o varios eventos que conduzcan a la aniquilación de quienes lo habitan. Un escenario sin observadores deja de ser sostenido. Y aquello que no es observado, se disuelve. Regresa a la energía sin forma.
Un mundo nuevo.
Todo lo que comienza, también termina.
Este largo trayecto tiene su ocaso.
Pero para quienes conservan un corazón amoroso, algo distinto aguarda.
Recuerdo haber escuchado a los Mensajeros decir que es el fin del mal,
pero el comienzo del Amor.
Un amor que nos espera en nuestro verdadero hogar.
Un amor que manifestaremos porque es nuestra esencia.
Ya no seremos máscaras ni distorsiones.
Seremos, al fin, nosotros mismos.
Y quizá, en ese nuevo amanecer, recuperemos todo lo que creímos perdido…
o nos convirtamos, por fin, en aquello que siempre anhelamos ser.

Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.
La que señala un nuevo Horizonte.




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