top of page

14. Cris. Mi conexión astral.


Por Cris Aragón — Escuela Satori

Libro: Metafísica 02 - Viajera Astral.

Compilación: 2020. Blog 14. ATP.

Fecha publicación: 2020.


Viajera Astral

Cris. Mi conexión astral.

Seres Multidimensionales.


Recuerdo que esta conversación comenzó con preguntas suaves, casi tímidas, que llegaron hasta mí como hojas llevadas por el viento. Alguien quiso saber quién respondía realmente, si era Cristi física o mi alma,

si yo recordaba mis vidas pasadas,

si Kalyna me había enseñado a caminar por otros niveles,

si era posible reencontrarse cuando una sigue siendo humana.


Así empezó todo.

Yo no soy como Kalyna.

Nací en este cuerpo físico tal como cualquiera, con los pies sobre la tierra y la mirada aprendiendo a reconocer el mundo paso a paso.

Sin embargo, desde siempre he sentido que mi conciencia se abre hacia otros niveles, como puertas que nunca estuvieron cerradas del todo.

En eso, sí, soy parecida a ella: puedo sentir cómo mi mente se despliega hacia lo astral, como si respirara en más de un lugar al mismo tiempo.


Los recuerdos de otras vidas no llegaron como una revelación única, sino como fragmentos que ya estaban allí, esperando.

Escenas, emociones, decisiones pendientes…

situaciones que regresaban una y otra vez, empujándome a comprender quién era realmente y por qué mi vida parecía estar tejida con hilos invisibles.

A veces esos recuerdos chocaban con mi vida cotidiana, como si dos corrientes distintas intentaran convivir dentro de mí.


No fue Kalyna quien me enseñó a conectar con lo astral. Así me lo contó mi propia memoria: desde antes de conocerla ya había vivido experiencias que muchos considerarían extraordinarias. Siempre fui capaz de relacionarme con otras versiones de mí misma, a quienes llamamos “Combos”. Son reflejos de mi Ser Astral, presencias que existen en otros caminos y que traen sus propias vivencias.

Algunas veces me hablaban;

otras, me llevaban con ellas en proyección, mostrándome lugares que sentía familiares aunque nunca los hubiera visto con los ojos físicos.


Por eso, mi vida cotidiana y mi vida astral nunca estuvieron separadas.

Para mí, ambas eran una sola respiración.


Hay recuerdos que siguen brillando con la claridad de la infancia.

Una vez estaba sentada en el patio de mi casa, sobre una gran roca bajo la sombra de un árbol. Entonces apareció una mariposa enorme. Cuando abrió sus alas, un azul intenso me atravesó como un relámpago silencioso.

Después de ese instante, una mujer rubia comenzó a acompañarme. La veía en distintos lugares, y cada vez que aparecía, historias completas nacían en mi mente: aventuras, viajes, situaciones donde ella y yo caminábamos juntas.


No entendía qué significaba todo aquello. Solo sabía que la mariposa azul y esa presencia luminosa habían cambiado algo profundo dentro de mí.


Años después, cuando salí de la preparatoria, empecé a entrenar caminatas largas por los cerros junto a mi hermano. Varias veces ocurrió lo mismo: en medio del camino, la mujer rubia aparecía, me tomaba de la mano y me detenía.

Recuerdo que alguien me dijo alguna vez que ciertas señales llegan antes del peligro, y así era. Más adelante descubríamos situaciones que podrían habernos hecho daño.

Ambos sentíamos cómo algo invisible nos jalaba hacia atrás, justo cuando yo la veía.


El encuentro con Kalyna ocurrió en muchos niveles a la vez.

En el astral, mis Combos y yo comenzamos a encontrarnos con ella, con Mariel y con nuestra familia. Al principio todo estaba bloqueado; yo no podía comunicarme con planos más elevados. Pero mientras sanaba, esas barreras se disolvían poco a poco, y la luz se volvía accesible como un cielo que deja de estar cubierto por nubes.


En el plano físico, tuve que acostumbrarme a verla de dos maneras distintas.

La mujer astral que siempre había sentido…

y el cuerpo humano que ella utilizaba como walk‑in,

la apariencia masculina de su anfitrión Gabriel.

Fue extraño al inicio, como aprender a reconocer una misma melodía interpretada por instrumentos diferentes.


Comprender quién yo era realmente no sucedió de golpe.

Fue un proceso lento, tejido con sanación y encuentros que venían desde lo astral, porque en aquel tiempo vivíamos en países distintos: Argentina y México. Aun así, la distancia no impidió que algo profundo nos mantuviera unidas.


Mis recuerdos comenzaron a abrirse como puertas antiguas.

Lugares que pertenecían a mi vida anterior como Jessel, otras encarnaciones vividas a través de mis Combos, regiones del Bajo y del Alto Astral que se revelaban ante mí como paisajes olvidados.


Cada experiencia me mostraba una parte de mi origen, de mi misión y de ese poder silencioso que había permanecido oculto durante años.


Y mientras todo eso ocurría, yo seguía caminando entre el mundo cotidiano

y esos otros horizontes invisibles,

sosteniendo ambas realidades como quien lleva dos luces encendidas en las manos, avanzando por un sendero donde la mariposa azul aún parece volar,

abriendo sus alas sobre un cielo que nunca termina.




Escrito por Cristina Aragón.

La protagonista de toda nuestra historia.



Comentarios


bottom of page