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17. Criatura del dolor.


Por Sensei, Kalyna Rein — Escuela Satori

Libro: Metafísica 03 - Realidad ilusoria.

Compilación: 2020. Blog 17. ATP.

Fecha publicación: 201312.


Mundos internos:

Criatura del dolor.


Siempre he sabido que dentro del ser humano existen paisajes invisibles. Bosques que nadie ve. Salones vacíos donde algo respira en silencio. Cavernas donde duermen ecos antiguos.


Algunas personas hablan de presencias, de sombras, de sueños que se repiten.

Yo prefiero pensar que son criaturas nacidas del dolor… habitantes de los mundos internos.

Como alguna vez le enseñé a alguien, el cuerpo humano no es solo carne, sino un territorio. Un contenedor vasto, lleno de puertas. Y dentro de ese espacio, tanto quien lo habita como otros viajeros pueden construir refugios, senderos, incluso hogares enteros hechos de materia astral, de conciencia.


Los relatos que comparto nacen de experiencias vividas entre nosotras.

Historias que ocurrieron en los días finales del año 2013, cuando el tiempo parecía comprimirse y cada emoción brillaba con más intensidad.


Habían pasado apenas dos meses desde que rescatamos a Estelita.

Dos meses densos… de lágrimas y reconciliaciones, de abrazos que curaban lentamente.

No había descanso.

Cris atravesaba una tormenta silenciosa en su vida diaria y deseaba ser llevada lejos, hacia planos más ligeros.

Yo la entendía… pero nuestras Madres nos pedían permanecer aquí.

No comprendíamos del todo el motivo.

Solo sabíamos que había un hilo invisible sosteniéndonos.


Para aliviar su angustia, nuestras Madres trajeron de regreso a una antigua compañera del Combo: Darjnia. La muchacha arma… la guardiana que una vez custodió a Jessel en su prisión. Aquella que fue llamada la Sicaria de la Señora Oscura.


Había sido rescatada, tal como Mariel prometió, y en los Reinos de Luz había sanado.

De aquella sombra nació otra esencia: una Darjnia luminosa, Guerrera del Alba, estrella que aprende a brillar sin herir.

No entraré en todos los detalles de su transformación… porque lo que nos convocaba entonces era otro desafío.


Darjnia fue preparada para acompañar a Cris como guía y protectora.

Recuerdo observar el ritual desde la distancia, como quien presencia una siembra sagrada.

Y su presencia alivió mucho la tristeza que pesaba sobre nuestra amiga.


Sin embargo, poco después algo extraño comenzó a suceder.

Cuando Cris canalizaba a Darjnia para hablar conmigo, la conexión empezó a apagarse. Como una puerta que se cierra sin ruido.


Entonces viajé desde la ZTR de Argentina hacia México para observar más de cerca.

Y allí lo vi.


El cuerpo de Cris estaba rodeado por un escudo delgado, color café, con textura de fibras antiguas, como tejido de coco endurecido por el tiempo. Parecía frágil… pero al tocarlo desde el plano sutil, comprendí que era impenetrable.


Cris se concentró hacia adentro, buscando respuestas.

Y nos dijo algo que hizo vibrar el aire:

Tal vez había un monstruo dentro del escudo.


La palabra no sonó como amenaza… sino como un susurro triste.

Al día siguiente, en vísperas del fin de año, Darjnia y yo regresamos juntas.

Y descubrimos algo curioso: el escudo solo se hacía visible cuando Darjnia se acercaba.

Intentamos abrirlo con energía, con paciencia, con luz… pero nada ocurrió.

Entonces, movida por un impulso inesperado, hice aparecer un pequeño cuchillo de luz.

No para herir… sino para rasgar el velo.

Lo clavé.

Y la superficie cedió como tela mojada.


De la grieta comenzó a brotar una corriente densa, oscura, morada y gris… como si hubiéramos abierto un manantial oculto bajo la tierra. El aire vibró con un sonido profundo, antiguo.

Y de esa abertura emergió una criatura.

No era una bestia en el sentido común.

Era una forma hecha de emociones acumuladas… una quimera nacida de años de dolor, de soledad, de pensamientos que no encontraron salida.

Se movía con desesperación, buscando escapar más que atacar.

Y comprendí que aquella presión interior había inundado a Cris con angustia, con ideas sombrías, como un río que se desborda cuando ya no encuentra cauce.


No podíamos dejar que vagara libremente.

No por miedo… sino por compasión.

Nuestras mentes se alinearon sin necesidad de palabras.

Darjnia se movía veloz, trazando círculos de energía púrpura alrededor de la criatura, mientras yo levantaba un remolino de fuego suave para ralentizar su impulso.

Era como intentar atrapar una chispa en medio del viento.


Pero en un instante… la quimera cayó dentro de la esfera.

La burbuja púrpura comenzó a llenarse de densidad, de recuerdos pesados que buscaban liberarse. La presión creció. La luz tembló.

Entonces le pedí a Darjnia que abriera un portal.

Un remolino apareció frente a nosotras, profundo como la noche tranquila.

La esfera fue absorbida lentamente, junto con las corrientes oscuras que aún flotaban alrededor.


Cuando todo quedó en silencio, cerré la abertura.

Y juntas estabilizamos el lugar con una luz suave…

como quien alisa las sábanas después de una tormenta.


El escudo desapareció. El aire volvió a ser respirable.

Y nos quedamos allí, mirando el espacio vacío donde antes habitaba la criatura del dolor.

No hubo victoria ni derrota.

Solo un suspiro largo… y la sensación de que algo, por fin, había encontrado descanso.

Afuera, el año viejo se despedía lentamente.

Las luces lejanas parpadeaban como estrellas cansadas.

Y en el interior del mundo invisible,

una puerta recién abierta dejaba entrar la primera brisa del amanecer.




Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.

La que abraza el dolor, para sanarlo.



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