21. Identidad de Género.
- Kalyna Rein

- 22 jul 2023
- 3 min de lectura
Actualizado: hace 4 días

Por Sensei, Kalyna Rein — Escuela Satori
Libro: Metafísica Matrix 06 - Ecos del Sistema.
Compilación: 2023. Blog: 21.
Fecha publicación: 2022.07.28 Versión ATP 2025.
Identidad de Género.
Un susurro desde el Egregor.
Hay épocas en que el viento no canta. Sólo sopla, seco, rasgando el alma de las ciudades como si quisiera despertar a los dormidos. En esos tiempos, los colores se desdibujan. La belleza se vuelve sospechosa. Y hasta el amor… se reviste de máscaras.
En uno de esos días sin canto, me senté frente al umbral de la mente colectiva. Sentí el latido profundo del Egregor, ese cuerpo etérico donde las ideas toman forma, se alimentan, se reproducen... y también se corrompen.
Vi cómo una corriente oscura, artificial, se deslizaba entre los hilos de la conciencia humana. No era natural.
Era una costura impuesta, ajena, que pretendía redibujar la trama misma de lo que somos. Como si la esencia pudiera ser sustituida por la fantasía de un disfraz.
Siempre tuve en claro: —“La familia es el último santuario. Por eso buscan profanarla.”
La herida que se intentaba abrir no era nueva, pero ahora se disfrazaba de causa noble.
Una trampa hermosa, como esas flores que se abren sólo para devorar.
El pescador, cuando quiere atrapar al pez más sabio, no lanza redes... adorna el anzuelo con una delicia.
Así han hecho ellos, los arquitectos del engaño.
Los cuáles hoy tiene bandera, slogan y organización. Pero han estado detrás de la ruina humana, desde que el hombre tiene memoria.
Han disfrazado el conflicto interno con pancartas de libertad.
Han confundido la lucha legítima por el respeto y la sanación, con una exaltación de la distorsión, del quiebre, de la mutilación de lo esencial.
No hablo desde la piedra. Hablo desde la sangre.
Desde la memoria de un linaje que conoce el valor de la armonía entre lo masculino y lo femenino, como dos ríos que se entrelazan para dar origen a la vida.
Diferentes, sí.
Complementarios, también.
Sagrados, siempre.
Lo biológico no es una prisión. Es un templo.
Y todo lo que se aleje de su diseño, merece atención compasiva, pero no celebración ciega.
Hay almas que nacen en guerra consigo mismas.
Yo he acompañado muchas de ellas.
Las he visto llorar en la noche, buscando un espejo donde reflejar su verdad sin ser rechazadas. No merecen desprecio.
Pero tampoco merecen que su herida sea utilizada como arma por quienes desean destruir la cordura del mundo.
Porque no es compasión lo que mueve a quienes siembran confusión, sino cálculo.
No es amor lo que los guía, sino estrategia.
Dividir para reinar.
Confundir para controlar.
Quebrar la raíz… para que nadie pueda volver a casa.
Mi pensamiento es claro: —“Lo subjetivo no debe ocupar el trono de lo objetivo, porque entonces reina la sombra disfrazada de luz.”
Y lo que hoy llaman identidad, se ha vuelto un teatro de espejos.
Uno que ya no refleja el alma, sino los algoritmos de una maquinaria sin corazón.
Hay quienes han caído en la trampa, creyendo que es libertad elegir no tener forma.
Que es avance negar el origen.
Que es sanación extirpar el cuerpo para calmar el espíritu.
Pero toda alma, tarde o temprano, vuelve a buscar su centro.
Y si lo encuentra fracturado, no podrá reconocerse.
Yo no celebro la herida. La escucho. La abrazo.
Pero no permitiré que sea usada como cuchilla.
Por eso me planto como raíz antigua. No contra las personas que sufren, sino contra quienes usan su dolor como estandarte para esparcir la enfermedad del alma.
El mundo necesita ternura. Pero también necesita límites. Y hoy, más que nunca, recordar que el fuego calienta, pero también quema.
Me llaman radical por nombrar lo sagrado.
Me llaman cruel por querer proteger al niño antes de que se lo lleve la corriente.
Me llaman enemiga por no celebrar lo que hiere.
Está bien.
Yo me quedo aquí.
De pie, entre la niebla.
Guardiana de lo que aún canta.
Allí donde el viento recupere su melodía, y la identidad no sea disfraz… sino regreso.
Como una flor que, al llegar la noche, no finge ser estrella… sino que descansa, sabiendo que en su forma… ya está la belleza.

Escrito por la Maestra, Kalyna Rein.
La que se comprende mas allá de las formas.
Nota: versión adaptada APT (apta para todo público).
La versión original se reserva para estudiantes avanzados de la Escuela Satori.




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